La historia de Damián Bravo, goleador histórico del norte neuquino.Volvió a entrenar a los 37 años, tras varios meses, gracias a la vuelta del fútbol en Andacollo.

De las palmas rojas por sus goles a los aplausos por su labor sanitaria. Bravo es muy querido en Andacollo, uno de los goleadores históricos del norte neuquino y vigente a los 37 años. El 9 del club homónimo, se puso la 10 en este tiempo de pandemia para colaborar con la población, como hizo casi toda su vida.

Bravo en su trabajo, junto a la ambulancia.

Y pensar que el 17 de julio vivió un susto grande cuando la ambulancia del pueblo que conduce quedó atascada por la nieve en plena cordillera. Lo rescataron y ahora fue uno de los que integró el grupo inicial en el regreso del fútbol al pago (actividad física y trabajo con pelotas).

Para Bravo, momento de volver a entrenar.

“Me viene bárbaro, esto es la mejor distracción. Desahogo de tantas emociones contenidas, sirve para descargar tensiones. Si bien por ahora tenemos el tema coronavirus controlado acá, la preocupación está”, sostuvo a LM Neuquén antes de subirse al vehículo del Hospital local. "Fue solo un gran susto y nos rescató la máquina de Vialidad, que en esta época hay que sacarse el sombrero por ellos también".

“Soy nacido y criado acá, sin hijos, estoy en pareja. En el hospital van a hacer ya 15 años de trabajo y este año es el más estresante por el COVID-19 ya que al ser personal esencial tenemos que estar sí o sí”, explicó.

Un alto en el camino para Bravo y su ambulancia, desafiando a la nieve.

“Fue una situación aislada, ya que en momentos así usamos la ambulancia 4x4 pero ese día estaba nublado y la ruta, limpia. Al regreso el clima era otro, eso pasa en la cordillera y justo se dio que la camioneta tenía las cubiertas lisas y en esa zona conocida como El Llano es la parte más alta y cae más nieve. Por suerte fue solo un gran susto y nos rescató la máquina de Vialidad, que en esta época hay que sacarse el sombrero por ellos también”, destacó al evocar la odisea.

Quien supo jugar al vóley pero priorizó el fútbol, admite que la pasa mal cuando pierde la vida o se complica la salud de alguien que traslada. “En el pueblo uno conoce a todos los vecinos, entonces cuando pasan situaciones graves es triste y aún más cuando son familiares de amigos o personas más allegadas”, se lamentó Damián.

Sobre su carrera deportiva, el gran goleador repasa: “La mayoría de mi vida jugué para Andacollo, lo llevo en el corazón. Torneos locales, internacionales y también Lifune para Chos Malal y varios equipos en la zona. Hoy ya estoy más para jugar para los más viejitos, pero mientras me dé el cuerpo y tenga esa chispa voy a seguir”, promete este fana de Boca que sigue con el olfato intacto frente al arco rival.

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