Cuando un grande carga sobre el lomo con la mochila de tener que cortar una racha de tres encuentros sin ganar contando una derrota en su propio estadio ante el rival de siempre, es probable que sufra.

A Independiente le ocurrió eso aunque haya ganado con total justicia ante Aldosivi (2-0). Es que sus goles se hicieron desear y llegaron sobre los epílogos de ambos períodos, motivo por el cual su inferior adversario estuvo siempre en partido.

Además de la sonrisa, el equipo de Avellaneda recuperó su lugar en zona de Copa Sudamericana, sitial que deberá defender el próximo fin de semana nada menos que ante River, en el Monumental.

Jonathan Menéndez se encargó de abrir el marcador. (Fotobaires)

En la primera etapa, el 4-3-3 le dio dividendos a Independiente en cuanto a funcionamiento. Con Pizzini abierto por la derecha y Menéndez por la izquierda, gestó huecos permanentes en los laterales de un Aldosivi que colaboró mostrándose endeble en su faz defensiva.

El problema radicó en lo de siempre: el Rojo no tiene 9 y las improvisaciones lo llevan a fallar en demasía. Sólo por eso se explica que el descanso lo haya encontrado arriba en el marcador por apenas un gol que, para colmo, llegó en el minuto 44 cuando Menéndez definió desde el punto penal tras recibir una gran habilitación de Pablo Pérez.

Antes, Independiente desperdició cinco ocasiones netas, dos de ellas por grandes intervenciones de Pocrnjic y las restantes por su ya conocida ineficacia en la definición. Del otro lado hubo un rival mal estructurado, que solo arrimó peligro en una pelota parada que obligó a Campaña a realizar una gran atajada ante un cabezazo de Leonel Galeano.

El chileno Hernández sentenció el triunfo de Independiente. (Fotobaires)

El complemento fue más abierto pues Aldosivi tomó posesión del balón, se paró en campo contrario y merodeó el area rival. Chávez las peleó todas pero no halló en sus compañeros, lo que le permitió al local ir saliendo de a poco del asedio.

Ante un rival desesperado pero sin ideas, aparecieron los espacios para que Independiente lo liquide, pero Domínguez se empecinó en malograr situaciones hasta que en el minuto 44 dejó el egoísmo de lado y le sirvió el balón a Pablo Hernández para que ponga cifras definitorias al marcador.

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