Hay partidos que quedan en la historia y no por su calidad o porque se jueguen algo importante, sino por los errores que provocan catástrofes y eso fue lo que pasó en la victoria de Atlanta sobre Quilmes por 3 a 1 por la fecha 17 de la Primera Nacional, categoría que no tiene a ninguno de los dos como protagonista. 

Todo había comenzado mal para el cervecero ya que Juan Galeano había abierto el marcado de penal, pero lo que nunca se imaginaron los hinchas que lo que iba a suceder después era una desgracia mayor. Matías Budiño sacó una pelota espectacular al córner pero se dislocó el hombro y quien lo reemplazó fue el debutante Juan Morales, hijo del recordado Matute Morales.

Así se retiraba lesionado Matías Budiño. (Crédito: Jonatan Moreno/Crónica)

Y sus primeros segundos dentro del campo de juego fueron una verdadera pesadilla. Galeano, que se disponía a lanzar el tiro de esquina, vio como todos se acumulaban alrededor del guardameta recién ingresado y el área no era más que una acumulación de gente, así que decidió tirarlo olímpico, Morales no reaccionó a tiempo y la pelota ingresó por arriba suyo, con velocidad pero no con tanta potencia.

 

Teniendo en cuenta que debía descontar para tener alguna chance, entró Mariano Pavone en el local y en la primera que tocó, la mandó a guardar. Aprovechando la poca reacción del arquero, lo probaron nuevamente de la mitad de la cancha y milagrosamente no fue gol.

Juan Galeano festejando su doblete para la victoria de Atlanta ante Quilmes (Crédito: Jonatan Moreno/Crónica).

Apenas unos minutos después llegó el tercero de Atlanta. Un tiro libre desde el costado cae dentro del área chica, los defensores de Quilmes y el arquero parecieron jugar a la mancha congelada, Alan Pérez entró como si fuera un delantero entró y liquidó el cotejo.

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