La figura. El emblema. El ejemplo. La profesionalidad. Es, simplemente, Lisandro López.

El jugador fue influyente sobre sus compañeros y sobre los hinchas, hasta el último minuto, hasta cuando dio la "orden" de no festejar en cancha de Tigre, a pesar de coronarse campeones, para no lastimar el dolor de los fanáticos del Matador que estaban viviendo una situación angustiante: la del descenso que finalmente ayer también se concretó.

López fue ese líder fuera del campo de juego, el mismo que intervino en la polémica desatada con Ricardo Centurión y su reacción contra Chacho Coudet. Fue también ese líder dentro de la cancha, con goles, haciendo jugar al equipo, dejando en cada pelota toda su experiencia.

Lisandro López se recibió de ídolo al ganar su primer título con la camiseta de Racing. (Foto: Rubén Paredes)

Con Licha quedó bien explicado que no se necesita ningún número de documento determinado para poder jugar al fútbol. Una actividad donde muchos creen que los jóvenes son los que traerán la renovación; pero en realidad son los viejitos, esos que cruzan los treinta y pico, que son los que encaminan a los más pibes, a los que corren más, a tener que hacerlo menos, pero siempre intentando pensar un poco más. Entender el juego, fue un poco la clave de este Licha López que junto con Coudet, fueron conduciendo a un plantel que tiene aún mucho por dar.

Licha, que se consagró campeón y goleador del campeonato con 17 goles, logró lo que no se pudo apreciar desde 1949, cuando aquel Racing campeón también tuvo al goleador del torneo, Llamil Simes, con 26 tantos.

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