Jorman Campuzano es, para Gustavo Alfaro, uno de los dilemas que se ha planteado en el juego de Boca, ya que para el entrenador, el doble cinco que arma con Iván Marcone, se ha mostrado poco efectivo.

El parado de estos dos volantes es la clave: en línea o uno por delante de otro y, en este caso hasta ahora mostró más retrasado a Campuzano que a Marcone, aunque a primera vista parece ser el colombiano el que tiene mejor técnica para acercarse al área rival.

Es que Campuzano, volante central que debe compartir en parte, su espacio de juego, podría con trabajo convertirse en ese volante que le de mayor volumen de juego, tal vez volcándose más a la izquierda para hacer contacto con Bebelo Reynoso o Mauro Zárate.

Deberá convertirse en un ocho clásico pero que juegue del otro lado del campo. Que mezcle sus cualidades de recuperador de pelota con la técnica para poner un pase gol, o para escalar a posiciones de gol, asociándose a algún compañero o llegando por sorpresa.

Campuzano podría ser ese Acuña que no llegó. Con características distintas, pero sabiendo que dentro del área no es un negado para poder definir. Así quedará Marcone sólo como volante central, con Nahitan Nández de un costado y del otro, un Boca que puede generar daño, mucho más con la vuelta de Frank Fabra.

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