La imposibilidad de contar con el público visitante no terminó con el problema; jugar a puertas cerradas en época de pandemia tampoco erradicaron los contratiempos; la violencia -en Argentina- está instalada en la sociedad y se percibe dentro del campo de juego en el deporte más popular del mundo. Sin ir más lejos, por estas horas se vivió otro episodio lamentable: en la ciudad de Concepción del Uruguay, en un encuentro correspondiente a la tercera fecha de la Copa de Entre Ríos, se enfrentaban el local, Almagro, con Unión Jardín. Y terminó con Gabriel Quindt, árbitro del encuentro, hospitalizado.

El encuentro tenía un desarrollo tranquilo, con apenas dos amonestados por equipo, cuando los protagonistas empezaron a perder la cordura. A los 20 minutos del segundo tiempo empezaron a arrojar botellas y hielos hacia el terreno de juego; el encargado de impartir justicia pidió garantías y el jefe del operativo se las dio, pero quedó solo en palabras. 

Las agresiones, golpes de puños, llegarían al finalizar el trámite. En ese contexto, el árbitro dialogó con Entredeportes y detalló lo sucedido. “El problema comenzó en la tribuna local, cuando a los 20 minutos del segundo tiempo, tuve que detener el juego porque arrojaban botellas y hielos. Ahí dialogué con el jefe del operativo y luego de darme las garantías para poder continuar el encuentro, coincidimos que si volvía a pasar íbamos a suspender el encuentro. A los 90 minutos, en el mismo momento que expulso un jugador local que había sido sustituido y se encontraba en el banco de suplentes, ingresa a la cancha el jefe del operativo y me dice que continuaba arrojando distintos elementos hacia el campo de juego. Que los hinchas habían roto el alambrado y no me daba las garantías para poder seguir disputando el encuentro”, inició.

Y agregó: "Llamé al capitán dl club local, le informe lo que me había comunicado el jefe policial. El estuvo totalmente de acuerdo con la decisión e inmediatamente di el pitazo final, dando por finalizado el encuentro . Al suceder esto me increpa un ayudante de campo del club local, insultándome y tirándome golpe de puños que pude esquivar. En el mismo momento recibí un golpe de puño de una persona que estaba de alcanza pelota y camillero".

"Sentí como si me hubiesen dado un fierrazo. Quede sin visón durante unos segundos, sin entender nada, muy mareado. Luego de eso nos retiramos junto a la terna arbitral hacia un costado y observamos como la hinchada local entraron al terreno de juego queriendo agredir a los jugadores visitantes, algunos jugadores locales también agrediendo a la policía y jugadores rivales. Después de un rato de estar ahí, me trasladaron a la comisaria primera, donde el jefe me tomó la denuncia y me reviso la médica de la jefatura, realizando la denuncia penal y también voy a continuar por el ámbito civil por daños y perjuicio hacia la persona que me agredió", finalizó.

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