Desde el inicio de la temporada los hinchas de Estudiantes construyeron el ascenso en su mente. Algunos lo imaginaron de manera holgada, decretándolo varias fechas antes de culminar el certamen; otros lo vaticinaron de forma agónica, en la última jornada y pidiendo la hora para que el desahogo sea aún mayor. Pero posiblemente ninguno proyectó un final como el que finalmente ocurrió, celebrando mediante una radio. Es que el reparto de unidades del viernes entre Acassuso y Fénix le dieron al Pincha el ansiado pasaje a la B Nacional, categoría que volverá a disputar después de 18 años. Esa espera fue tan grande como la euforia visualizada este sábado en Caseros, donde el Pincha igualó 0-0 ante Barracas (otro que ya cumplió su cometido) pero el resultado pasó a un segundo plano, ya que la gente vivió una jornada cargada de emoción y pasión.

Los hinchas y los jugadores, en una celebración interminable (Pablo Villán).

En la previa ya se podía percibir el estado de ánimo de la hinchada. Globos, papeles y fuegos de artificio le dieron el color (y calor) a la salida del equipo local, que por momentos quedó tapado por el humo proveniente desde las tribunas. Y después de terminar un trámite que sólo tendrá influencia para determinar al campeón, la celebración continuó con el plantel y los espectadores más unidos que nunca. Fiel al estilo europeo, Diego Martínez (entrenador) y Matías Villarreal (capitán) aprovecharon los altoparlantes para emitir un discurso con alto contenido emocional que llevó a más de uno a las lágrimas.

La fiesta fue a pura alegría (Pablo Villán).

Poco después, la desconcentración del estadio sólo fue para continuar con los festejos por la ciudad. Los jugadores se subieron a un micro y emprendieron una caravana hacia el túnel de Caseros, situado en San Martín y General Urquiza. Ese fue el destino elegido para unir los gritos de gloria: "Me parece que el Pincha se va de la B, me parece que el Pincha se va de la B, para nunca, para nunca más volver", fue el hit elegido por los presentes para graficar el extraordinario presente. Es que la temporada se inició de manera exitosa y la meta se cumplió con creces, gestando números dignos de enaltecer: en los 34 partidos disputados hasta el momento cosechó 20 triunfos, 9 empates y 5 caídas, estadísticas alcanzadas -en buena parte- por el estado de gracia de su goleador Lionel Altamirano, quien gritó en trece ocasiones. Así logró su séptimo en la historia del profesionalismo y arribó a la B Nacional, donde no jugaba desde 2001.

El Pelado Figueroa se une a la celebración con los hinchas (Pablo Villán).

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