En el ambiente del fútbol está instalado que en Boca "todo se sobredimensiona". Muchos hinchas entienden que cualquier problema que en otro club pasaría desapercibido, en el Xeneize desata un escándalo. Posiblemente esa lectura contenga cierto nivel de veracidad, pero también es una realidad que el encontronazo de Carlos Izquierdoz y Frank Fabra fue una situación tan atípica como grave.

Se jugaban 25 minutos de la etapa inicial cuando el defensor central le recriminó -con cierta vehemencia- una desatención al lateral izquierdo, quien tuvo una reacción poco habitual: le pegó un cachetazo en pleno partido.

El cruce generó sorpresa en propios y extraños, a tal punto que rápidamente se convirtió en el tema más hablado en el ambiente de la pelota. Y con el correr de las horas, tal como suele ocurrir en estos casos, empezaron las conjeturas...

¿Por qué reaccionó así el colombiano? Si bien absolutamente nadie se anime a confirmarlo oficialmente, por lo bajo -y en off- apareció la primera lectura. Según cuentan en La Ribera, el Caly hace un tiempo que estaría siendo mirado de reojo por los compañeros. 

La razón es simple: comentan que su exigencia profesional la extiende al resto de sus compañeros, a quienes les reprocharía cuando observa descuidos con el peso, poco interés para entrenar o desgano para acatar las indicaciones del entrenador. "Es el vigilante del vestuario", se animan a decir quienes no le tienen temor a las represalias y van al hueso del conflicto. ¿Habrá sido esa la razón por la cual el colombiano actuó de esa manera?  

Comentarios