En la infancia, su hermana Natalia -dos años mayor- tuvo la ocurrencia de bautizarlo como Pipi. En ese momento sólo era un divertido apodo para llamarlo en su hogar y nadie creía que su verdadero nombre (el que idearon durante nueve meses sus padres Atilio y Rita) quedaría enterrado. La mención es para Leandro Romagnoli, quien se transformó en ídolo de San Lorenzo y este sábado tuvo su merecido partido de despedida. 

El Pipi en andas de sus amigos del fútbol (Hernán Nersesian -diario Crónica-).

La última función, después de 20 años de carrera, se dio en un escenario ideal: tarde soleada; con su segunda casa repleta de cuervos; rodeado de familiares, amigos y ex compañeros. Así, el Nuevo Gasómetro fue testigo de una jornada cargada de emociones. Y no era para menos: el hombre que ahora hace las funciones de mánager es el último gran héroe de la historia reciente, en la que consiguió seis títulos. 

Leandro junto a su familia (Jonatan Moreno -diario Crónica-).

La despedida se inició con una pantalla gigante que regaló una serie de recuerdos. Sus gambetas cuando era un pibe generaron aplausos, suspiros y algunas lágrimas; su flequillo que impuso una moda entre los jóvenes sanlorencistas de la época tampoco faltaron; así como también se hicieron presentes las imágenes de todas las vueltas olímpicas que pudo realizar como jugador. De todas formas aún le faltaba una, y fue la que realizó junto a toda su familia que lo acompañó a lo largo de su exitosa vida deportiva.

El abrazo con su papá, Atilio (Hernán Nersesian -diario Crónica-).

Justamente quienes también le hicieron compañía y no querían perderse de la fiesta fueron sus ex compañeros y amigos. Con camiseta negra aparecieron aquellos que integraron la primera parte del Pipi como jugador: Ezequiel Lavezzi, Sebastián Saja, Leo Rodríguez, Bernardo Romeo, Néstor Gorosito y Alberto Acosta, entre otros. Enfrente, con casaca azulgrana, jugaron los más recientes: Sebastián Torrico, Gonzalo Bergessio, Fabricio Coloccini, Ignacio Piatti, Néstor Ortigoza, Juan Mercier, Mauro Matos y Nicolás Blandi. El DT de éste último fue Edgarzo Bauza, quien se llevó la segunda gran ovación de la jornada.

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