Si uno menciona al apellido Montiel automáticamente se le viene a la mente el nombre de Gonzalo, ex jugador de River, actualmente en Sevilla y que cada vez que hay encuentros del Seleccionado Nacional, Lionel Scaloni lo cita. Pero en Ituzaingó esta situación no se vive ya que en la primer persona que piensan cuando escuchan ese apellido es en José. También lateral derecho, el defensor fue una pieza clave y la voz de mando en el fondo del León, que consiguió regresar a la Primera B tras 19 largos años.

Montiel, clave en el lateral derecho (Fernando Pérez Ré).

En la vida deportiva de un futbolista son más las pálidas que los momentos de gloria. Porque solo sale campeón un equipo y ascienden, en el mejor de los casos, dos. Por eso cuando le llega el momento de felicidad, hay que disfrutarlo a pleno.

"Haber ascendido es lo que uno busca en esta profesión. Que se nos dé con este grupo que se formó, desde el que está en la cancha, Tita, hasta el último que cierra la puerta de todo, Dani, es un logro de todos. Es algo muy lindo. Lo veníamos buscando. En lo personal con el Churro (Soria) me tocó jugar tres años seguidos y siempre quedamos en la puerta del ascenso, pero este año volver a jugar juntos y que se nos dé es algo único. La verdad por ahí no estamos cayendo de lo que generamos, pero con el correr de los días y de los años vamos a tener la dimensión de lo que es esto", manifestó Montiel, quien a lo largo de la entrevista se lo notó muy emocionado con lo alcanzado.

Los respetaban

José también hizo mención a que varios rivales los respetaban e incluso preferían evitarlos en una hipotética serie mano a mano. "La mayoría de los equipos nos quería evitar. La idea con la que vino Matías (De Cicco) de proponer juego en todas las canchas, de jugar y darle ritmo a cada pelota es algo que no se ve mucho en la Primera C. Pudimos asimilar todo eso y salimos a proponer en todas las canchas. Eso los equipos lo veían y por eso nos tenían miedo", contó sin titubear.

-Fue un año de puro crecimiento no solo en lo deportivo, sino también en lo institucional, ya que hace un par de meses inauguraron las torres de iluminación en el estadio, lo que les da un salto de calidad...

-Si, fue un envión de todo. Las luces, la platea, el predio... fue un gran combo de cosas que hizo que se nos sea imposible que se nos escape. La gente ayudó un montón. Alentaba en las malas, en las buenas. En todo momento. Se nos tenía que dar y por suerte se nos dio el gran objetivo.

Emocionado

Con garra y temperamento, Montiel se transformó en un caudillo en el fondo del León. Pero afuera de la línea de cal, el defensor se emocionó al recordar el ascenso. No sólo porque se pudo sacar la mufa de no haber ascendido en años consecutivos, sino también por el grupo de amigos que se formó y porque lo pudo disfrutar con parte de su familia.

En el mano a mano que se desarrolló en nuestra redacción, ante cada recuerdo de sus compañeros, se lo notaba emocionado y en varios momentos al borde de las lágrimas. De felicidad, claro.

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