Atlas viene de ganarle al campeón del Apertura de la C, Midland. Pero las alegrías no se pueden disfrutar mucho pues a poco de volver a sus casas, los futbolistas ponen énfasis en su otra ocupación. Como Leonardo Celín, quien a los 30 años comparte día entre el fútbol y el trabajo a bordo de un taxi que es de propiedad de su papá. Con él compartimos una historia que se puede relacionar con lo que le sucedió a Federico Potarski por la similitud de sus quehaceres. Porque en un momento determinado el volante del equipo de General Rodríguez también condujo un Uber. 

"Desde 2014 que trabajo. Estuve dos años parado, conduje Uber además tengo una máquina de pochoclos y copos de azúcar que la alquilo para eventos. Y hace varios meses que volví con el taxi. Laburamos con mi viejo en Capital. Yo estoy por la tarde, hacemos tres días uno, tres el otro. Tengo esa ventaja de poder acomodar de acuerdo a lo que pase cada día. No es que tengo que ir sí o sí lunes, martes y miércoles", cuenta. 

-¿Cuantas horas estás arriba del "tacho"? 

-Soy de Merlo. Tengo unos 60 minutitos de viaje y hasta que llego termino haciendo 8 o 9 horas. No siempre se labura igual, varía. Lunes y martes se labura un poco menos; jueves, viernes y sábado más porque te toca la gente que sale a comer o a pasear. 

-¿Cómo te tomó la noticia de Fede Potarski? 

-Fue duro. Nos enteramos a la mañana con unos chicos con los que íbamos a entrenar. Yo les dije que justo el día anterior había trabajado y me habían llevado a Constitución que es una zona media complicada y que pensé me podían afanar. No es por discriminar pero a veces suben todos tapados, con gorrita. Te dá miedo y resulta que son más buenos que uno. Pero justo me llevaron para esa zona y se pasan cosas por la cabeza. Pero gracias a Dios no me han tocado hechos de inseguridad. 

-¿Y con el Uber? 

-Trabajé cerca de mi casa, en zonas muy peligrosas. Uno va con miedo. Es inevitable porque le comentaba a los chicos que te llevan a 10 cuadras de casa pero es una zona en la que pensás: "si no me afanan, pega en el palo". Por suerte trabajando no me pasó nunca nada. Si que se bajen y salgan corriendo para no pagarme. Pero siempre cosas mínimas. Nunca vi un arma de por medio, que hubiera sido complicado. Pero volviendo a lo del chico de Bera, lo sentí muy cerca. Una pena lo que pasó. 

-¿Te angustiaste más desde ese momento? 

-Vos salís con miedo, sabiendo que te puede pasar cualquier cosa. Pero hay que hacerlo para ganarte el pan porque con el fútbol solo no alcanza. Tomás los recaudos. A veces mi viejo me dice: "fijate que no te lleven a lugares peligrosos. Deciles que no". Agarro todos los viajes porque necesitás laburar. Pero si me toca cerca de una villa, digo que no. La ventaja del taxi es que cuando suben te dicen a donde vás y vos le podés explicar que hacia ese lado no lo hacés. En cambio en Uber tenés que aceptar, después ves el lugar donde te toca.

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