Cuando se anunció que Hernán Crespo iba a ser el reemplazante de Julio César Falcioni como entrenador de Banfield, los interrogantes de cómo jugarían sus equipos estaban latentes. Con la llegada del profe Kohan, se presumía intensidad. Pero aún así restaba saber la ideología en el campo de juego. Y ayer, en su primer partido oficial del año, Valdanito se quedó con un sabor muy agridulce. ¿Por qué? Fue ampliamente superior a San Martín de San Juan, lo ganaba con autoridad pero una desatención compartida entre Renato Civelli y Mauricio Arboleda cerca del final le dieron el empate al Santo, que por lo demostrado se fue con un premio demasiado grande.

De mayor a menor. Así fue el rendimiento del Taladro en los primeros 90 minutos de Crespo como entrenador. Y si bien en el complemento el nivel bajó, ampliamente mereció quedarse con los tres puntos. El arranque fue frenético, típico de un conjunto preparado por Kohan: presión alta, asfixiando al rival e intentando marcar el segundo antes que el primero. Por derecha, con el tandem Payero-Álvarez, se encargaron de generarle más de un dolor de cabeza al Yagui Forestello. Y por ese sector llegó la apertura del marcador: Civelli metió un exquisito pase a un Álvarez que le ganó la espalda a Pucheta y a Rodríguez, y antes de que Ardente achique definió cruzado para inflar la red con el grito sagrado. Desde ese instante, las situaciones se sucedieron una tras otra: Payero, Bertolo, Fontana, Dátolo y el propio Álvarez remataron, pero entre la mala puntería y las atajadas de Ardente hicieron que el resultado se mantenga por 1-0.

Así lo gritó el pibe Álvarez (prensa Banfield).

En el complemento, la tónica del partido fue similar: Banfield yendo por la ventaja y el Santo apostando a alguna contra. Los ingresos de Mosca y de Hurtado acomodaron a los sanjuaninos, quienes llegaron a la igualdad faltando poco para que concluya el encuentro luego de que Arboleda salga muy mal en un centro, Civelli la peine para el medio del área chica y Pablo Palacios Alvarenga la mande guardar en completa soledad.

El festejo sanjuanino tras el empate (Fotobaires).

Banfield jugó bien y mereció más, pero en el pendiente quedó la efectividad. Si la mejora con el correr de los partidos, el Taladro tiene todo para dar que hablar. Será cuestión de esperar.

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