En Lomas, el Funebrero le tiró una palada más de tierra a Los Andes, que quedó en agonía. El Milrayitas se encuentra con el respirador artificial: su diagnóstico es más desalentador y actualmente se encuentra en estado de coma. Para eso mucho tuvo que ver lo ocurrido en la jornada de este sábado en el Gallardón, donde fue derrotado (1-0) a manos de Chacarita. Con este resultado, el conjunto del sur agigantó la crisis deportiva y su permanencia en la B Nacional pende de un hilo, a tal punto que este domingo descenderá en caso de que Quilmes derrote a Guillermo Brown. Si sobrevive una fecha más, deberá ganarle a Morón y esperar que el Cervecero no sume dos puntos en sus compromisos.

El lamento de Sergio Sagarzazú refleja el dramático momento que vive el Milrayitas. (Ely Martínez -prensa Chacarita-)

El conjunto de Juan Carlos Kopriva tenía la imperiosa necesidad de doblegar a su oponente. Así salió al campo de juego con la calculadora en la mano y una presión incómoda por parte de su gente, que no tolera la posibilidad de disputar la tercera categoría del fútbol argentino. Y si bien trató de desnivelar desde el minuto inicial, se descuidó infantilmente en la zona defensiva cuando al trámite le quedaba mucho por disputar. Tal es así que el equipo visitante se puso en ventaja a los 12 minutos de la etapa inicial mediante Juan Cruz González, quien aprovechó un contragolpe para acrecentar el nerviosismo del local.

En desventaja, el desarrollo se tornó muy desalentador para el dueño de casa, considerando que acusó el impacto y nuevamente le costó mostrar una reacción anímica. El clima se percibía muy caliente y los jugadores de Los Andes se vieron amedrentados por el contexto, que atentó contra sus buenas intenciones.

Es por eso que en los 78 minutos que afrontó con el marcador abajo, no pudo encontrar la fórmula para al menos rescatar una unidad, debido a que atacó con más celeridad de la recomendada en los metros finales y -por si fuese poco- no recibió el guiño de Lucas Novelli, el encargado de impartir justicia que omitió un claro penal a su favor.

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