Lejos de cualquier polémica, discusión, cambio de opiniones o cualquier otra situación que genere diferencias, el mundo Boca sabe que la final de la Supercopa, que se jugará el próximo 2 de mayo ante Central, se transformó de vital importancia para este plantel xeneize y, especialmente, para Gustavo Alfaro, quien necesita cosechar una estrella para el escudo y así moverse más cómodo en el mar del vestuario de sus jugadores.

Mauro Zárate, hoy el mejor jugador que tiene Boca. Foto: Nahuel Ventura

La importancia que tiene este título para Boca apunta directamente a cuestiones más que nada psicológicas. Sacarse de encima el estigma que se generó hace tiempo de que este conjunto no es capaz de ganar una final a diferencia de su rival eterno, será vital de aquí en adelante. Será como una especie de cambio de "chip", de ideas, de mentalidad y hasta de deseos inconscientes, como para poder sobrellevar este tiempo de vaivenes.

Por supuesto que la cuestión psicológica no va divorciada de la cuestión futbolística. Boca, su técnico, sus jugadores saben que aún no lograron el volumen de juego pretendido, ni la solidez que su entrenador tanto quiere y de la cual siempre se jactó en equipos dirigidos anteriormente. Alfaro necesita clarificar y hacérselo saber a sus jugadores que hay cosas innegociables. Y entre esas cosas, como el mismo DT dijo, primero va el escudo y atrás el nombre.

El presente de Mauro Zárate, la buena convivencia futbolística que mostró con Darío Benedetto y Emanuel Reynoso es un dato que el entrenador no puede obviar de cara a lo que viene. Y lo que viene no es Godoy Cruz, aunque cronológicamente así sea; para Boca lo que realmente importa es ganarle a Central.

Boca, en su conjunto, tendrá que entender que la "vida" institucional o deportiva, no pasa por Zárate o Carlos Tevez. La realidad pasa por lo que se ve, por lo que se genera y por lo que no. Y en esta ecuación, el resultado es claro: Zárate es lo mejor, ahora, para el equipo. Y esto el técnico lo tendría que respetar, aunque sus ganas digan otra cosa.

Hay algo que Nicolás Burdisso vio en Alfaro por lo cual se inclinó por él: su profesionalismo. Y ésto lo llevará a confirmar ante Central, un equipo similar al que empató en Ibagué. Esto es: Esteban Andrada; Julio Buffarini, Lisandro López, Carlos Izquierdoz, Emmanuel Mas; Nahitan Nández, Iván Marcone, Emanuel Reynoso y Sebastián Villa; Mauro Zárate y Darío Benedetto.

El resto, son variantes que Alfaro sabrá cómo resolver. Pero sí hay algo que debería tener claro: Zárate se ganó la titularidad en una posición que es clara dentro del equipo: libre por todo el frente de ataque, buscando asociarse a Reynoso y Benedetto. Es más sencillo de lo que muchos suponen.

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