Los cronistas que siguen a River contaban que las reacciones de Marcelo Gallardo, sobre todo en el primer tiempo, no eran las habituales. Su equipo volvía a fallar desde los futbolístico y Huracán ya se encontraba en ventaja en el marcador, por lo que el Muñeco pasó gran parte de los 45 minutos iniciales sentado en el banco de suplentes y charlando constantemente con Matías Biscay, su colaborador. 

La captura de pantalla de la tele y la cara del Muñeco lo dicen todo: el Millo volvió a ser muy superado. 

La pintura del segundo tiempo no distó mucho de lo descripto porque el Globo siempre fue quien llevó las riendas del partido y claramente el destino estaba sentenciado: el Millonario cayó sin atenuantes ante un rival que fue muy superior. Y cuando el río suena..., el Muñeco no sigue el partido parado, junto a la raya de cal. 

Cuando sus jugadores no muestran una buena cara y reacciones ante la adversidad, Gallardo suele molestarse y esa incomodidad se manifestó claramente en la actitud posterior al cotejo: el Muñeco suspendió la habitual conferencia de prensa posterior a cada compromiso de la Liga Profesional.  Una actitud que suele tener el entrenador de la Banda cuando las cosas no están bien. 

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