Para Matías Wysocki el ascenso con Dock Sud tuvo un gusto muy especial. El Docke logró ascender a la B tras más de dos décadas con el arquero como una de las grandes figuras en la conquista del Apertura y del boleto a la siguiente categoría. Pero para él no solo es un título, sino que también una suerte de reivindicación después de algunos golpes que le dio el fútbol.

Matías Wysocki fue clave bajo los tres postes (Nahuel Ventura).

-¿Cómo fue el día después de ascender después de 22 años?

-Parecía mentira. A veces ves jugadores en la tele que se consagran en diferentes ligas y te dicen que no caen, y una vez que lo vivís personalmente te das cuenta que tienen razón. Calculo que uno irá cayendo con el pasar del tiempo. No se sale campeón ni se asciende todos los años. Hay futbolistas que tienen carreras con trayectorias muy largas y no pueden salir campeones ni mucho menos ascender, así que se valora muchísimo.

-¿En que pensaste cuando lograron el ascenso?

-Lo primero que se me vino a la cabeza fueron los momentos en los que no tuve equipo, donde estaba trabajando de otra cosa y no podía disfrutar del fútbol, que era lo que quise desde chiquito. Para mí es un estilo de vida y no poder hacerlo me lastimaba. Al momento del ascenso se me pasaron un montón de cosas por la cabeza. El ascenso fue muy importante a nivel individual y grupal porque durante el año vivimos muchos altibajos, pero lo supimos sacar adelante. Son un montón de cosas que te pasan rapidísimo por la mente, pero cuando uno ve a los familiares disfrutando ya empieza también a disfrutar.

-¿Cómo fue jugar con tantos jugadores experimentados y con pasado en Primera en el plantel?

-La relación que tenemos con los grandes y la función que tienen ellos para el equipo es de liderazgo. Su trabajo queda bien reflejado con el ascenso. Hicieron un muy bien laburo y ser guiados por ellos hace las cosas más fáciles, sobre todo en mi puesto. Me tocó compartir con Gastón Monzón, que es un líder, y a mí me terminó potenciando, llevándome a mi mejor nivel. Con sus consejos, sus retos y un conjunto de cosas hizo potenciar mi juego y le voy a estar siempre agradecido.

-¿En qué momento de la temporada dijiste "acá no se nos puede escapar el ascenso"?

-Creo que fue en las dos finales. Si bien siempre tuvimos ese lema de que era de nosotros; al haber empatado en la ida y definir en nuestra cancha con nuestra gente sentí que no se nos iba a escapar. Al haber empatado en su cancha, con su hinchada y de la manera que jugamos, sumado al clima que nos hicieron sentir en nuestro estadio hizo que se potenciara. Fue un cúmulo de cosas en esos dos partidos, pero sabíamos que no se nos iba a escapar.

-Berazategui venía mejor por ser el campeón del torneo. ¿Cómo lo analizaron ustedes para la final?

-Ellos venían en alza y nosotros en baja en el Clausura, pero tratamos de analizarlo a fondo lo más posible. Fue analizado de lleno y en base a eso trabajamos en cómo podían ser los partidos. La experiencia del cuerpo técnico fue clave, igual que los consejos de los más experimentados del plantel que te iban anticipando cosas que podían pasar durante el partido. Se analizó desde todos los ángulos para que tanto en la ida como en la vuelta no haya sorpresas y al final se pudo dar lo que tanto quisimos.

-¿Empezaste a pensar lo que va a ser la Primera B?

-Si, obvio. Si bien no se tiene que adelantar a lo que pueda llegar a pasar, antes de ascender uno ya se iba imaginando lo que podía llegar a pasar si se daba. Visualizaba situaciones que se podían dar y ahora que se ascendió es algo muy lindo porque sí se va haciendo ideas. Yo ya estuve con Temperley en la B Metropolitana, así que mas o menos tengo idea de lo que puede llegar a ser la categoría. Ahí lo viví como cuarto arquero, pero lo viví. Hoy, después de alejarme del fútbol dos veces, poder volver a la misma divisional en la que yo subí a Primera se disfruta el doble.

Por Pablo Robledo

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