De golpe, esta mañana, el predio Tita Mattiussi recibió una visita inesperada. Por el portón de ingreso asomó una camioneta negra con los vidrios polarizados, bastante conocida en el lugar pero no tan habitúe como sucedía hasta hace poco. En el interior de ese vehículo estaba Diego Milito, hoy un poco alejado del día a día de Racing pero siempre presente, no sólo por su sentimiento sino porque también su hijo juega en las divisiones juveniles del club. 

Y no sólo concurrió al lugar de entrenamiento de la Academia sino que también estuvo charlando con Miguel Gomis, coordinador general del fútbol amateur del club y amigo del exfutbolista. 

De no ser por el contexto y lo sucedido hace unos días, la presencia del ídolo en las instalaciones de Racing hubiese pasado desapercibida, casi como algo del cotidiano. Pero a pocos días que se haya separado de la comisión directiva al dirigente Adrián Fernández -más conocido como el Oso- justamente porque se difundieron audios y posteos suyos y de su entorno en contra de Milito y de Gomis, la visita del último mánager de hace unas horas no es una más. 

Quizá sea parte de su búsqueda de posicionamiento como oposición a la gestión de Víctor Blanco, de la cual formó parte hasta hace poco. O tal vez haya sido simplemente la visita a un amigo, que la semana pasada fue mancillado por el ahora ex directivo,  que a su vez fue también uno de los máximos detonantes de la salida de Diego de la institución. 

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