Una vez más, el clásico de Rosario dejó más cuestiones para evaluar desde lo extradeportivo que por lo que hicieron los protagonistas en el campo de juego. Pero éste espacio no está habilitado para recordar las amenazas o pintadas sino por lo que se vio en el verde cesped.

Sí podemos traer, a manera de introducción, el pensamiento de Edgardo Bauza en la conferencia previa al partido, cuestionando la designación de Diego Abal como encargado de impartir justicia afirmando que "esperaba que los dirigiera alguien con mayor jerarquía".

A la luz de lo ocurrido en los 90 minutos en el Coloso del Parque Independiente, los que no mostraron jerarquía para que el juego quedara en el recuerdo fueron Newell´s y Central. Dos equipos temerosos, que arriesgaron poquito y como castigo encontraron la calificación ideal: cero.

La fricción fue el protagonista principal en el clásico rosarino. (Foto: Télam)

Es cierto que por la imagen final, con Aguerre ahogándole el grito a Herrera y Lovera, el Canalla se fue masticando bronca. Pero también es verdad que durante 85 minutos, la visita se plantó en clara postura cautelosa, esperando bien parado atrás pero resignando de manera increíble la posibilidad de apostar a la contra, algo a lo que apeló demasiado tarde.

En tanto Newell´s estuvo preso de los nervios, avanzando sin convicción y equivocando las decisiones. Fue tan pobre su aporte al espectáculo que sólamente en una ocasión obligó a Ledesma a demostrar lo buen arquero que es. Fue ante un cabezazo abajo de Leal que manoteó al corner.

El encuentro no entregó emociones. Y en cuanto a situaciones, solo tres. El pánico al ridículo se impuso sobre las buenas intenciones y así, el 0 a 0 para muchos cantado, se hizo realidad. 

¿Tienen algo de que jactarse? En el caso de Newell´s, que arribó a su séptimo partido sin caer ante su gente. Y en el de Central que, al margen de llegar a su octavo juego sin sumar de a tres, acumula once años sin perder con su tradicional adversario como visitante.

¡Con que poco se conforman! Es que por juego, deben sentirse avergonzados por lo entregado en un clásico que cada vez se hace más aburrido. 

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