Con 25 años, su nombre logró quedar marcado en la historia grande de Ituzaingó. Porque no le tembló el pulso para agarrar la pelota, acomodarla en el punto penal e inflar la red con el grito sagrado. Ese remate, que llenó de gol y felicidad a los miles de hinchas del León que llenaron su estadio, y otros miles que no pudieron ingresar, significó dejar la Primera C tras 19 largos (eternos para los seguidores) años y volver a la Primera B. Estamos hablando de Nicolás Lugli, uno de los goleadores del equipo a lo largo de todo el año y que fue el encargado de ejecutar el quinto penal en la final del Reducido contra Argentino de Merlo.

Lugli anotó el último penal, el que decretó el ascenso (Fernando Pérez Ré).

-¿Qué sensaciones tenés al haber obtenido el histórico ascenso después de 19 años y más cuando por momentos parecía que se les escapaba?

-Muy contento porque era lo que buscábamos, queríamos ascender. Por suerte se pudo lograr y lo merecíamos más que nadie. Lo merecía el club por cómo está en crecimiento. Lo merecíamos nosotros por todo el sacrificio de todo el año. Lo merecía el cuerpo técnico porque labura muy bien. Lo merecíamos todos y por algo se nos dio. Las cosas se dan por algo. Aparte del ascenso me llevo un gran grupo de amigos. Armamos un gran grupo y eso también fue clave para el logro.

-Cuando vinieron los jugadores de Dock Sud a celebrar su ascenso, nos dijeron que había dos equipos que no querían enfrentar eran Argentino de Merlo e Ituzaingó, ¿veías esa diferencia que decían los rivales?

-Creo que para todos los equipos, nadie quería jugar con nosotros. Demostramos que fuimos los mejores durante todo el torneo y el año. Por algo terminamos primeros en la general y todos los equipos nos tenían respeto. Creo que nadie quería jugar contra nosotros. Ese respeto lo logramos nosotros. Se dio como se tenía que dar. No fuimos campeones por un gol, pero este grupo se hizo más fuerte en las adversidades y, a pesar de jugar el Reducido, lo pudimos sacar adelante.

-Un año largo y atípico, con pandemia, sin público y con público. ¿Cómo lo viste?

-Se nota mucho jugar sin gente. De local ayuda mucho jugar con público. Ituzaingó tiene mucha gente de local y apoyan mucho. Mismo antes de la final nos llegaban un montón de mensajes de los hinchas alentando. Y a pesar de que íbamos con el resultado abajo de 0-2, igual tenían fe en nosotros. Eso ayuda un montón y por suerte pudieron volver los hinchas y jugar con gente es lo más lindo que hay.

-¿Cómo fue agarrar la pelota, llegar al punto del penal y saber que si lo metías se concretaba el ascenso?

-Más que nada me puse a pensar en la caminata de la mitad de la cancha hasta el punto del penal. Ahí se me cruzaron muchas cosas por la cabeza. El sacrificio que hicimos durante todo el año y estábamos a un minuto de conseguir la gloria, el objetivo que nos propusimos. Y cuando llegué a la pelota ya nada más pensaba en patear del mismo modo en que lo había realizado en el entrenamiento anterior y por suerte pudo entrar y pudimos lograr el ascenso.

-Son 45/50 metros desde la mitad de la cancha hasta el punto del penal, pero imagino que esa caminata es eterna...

-Sí, es verdad lo que dicen que se hace eterna por más que no sea muy extensa. Se te cruzan muchas cosas por la cabeza. Yo pensaba en todo el grupo, en mis compañeros, en todo lo que pasamos, las buenas y las malas. Y también en mi familia que me apoya. Me acordaba que el día anterior cuando le llevé las entradas a mi familia y le decía a mi hermana que vaya a la cancha ella me decía "cómo voy a ir si no fui en todo el campeonato". Le dije "vos vení igual que vamos a ascender". Esas cosas me quedaron y fui muy convencido a la hora de rematar.

-Y quedó marcado en tu piel ya que te tatuaste la fecha del ascenso...

-Había prometido que si conseguíamos el ascenso me iba a tatuar la fecha que lo conseguíamos. Es algo que me va a quedar para toda la vida.

-Para el año que viene, ¿cómo lo imaginan?

-Muy bien. Tenemos un equipazo y es un gran grupo de personas muy buenas. Logramos algo muy bueno. Ahora disfrutando el ascenso y después pensemos en lo que viene. Pero este equipo y este grupo le da pelea a lo que venga.

Por Mariano Atanasoff

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