Pelear un campeonato es la sensación más gratificante que existe en el fútbol; luchar por evitar la permanencia es la acción más angustiante en el deporte más popular del mundo. Esas dos impresiones totalmente opuestas se cruzaron este lunes en el Centenario, donde Quilmes se impuso 3-2 a Chicago. Con este resultado, el Cervecero salió del último puesto en el promedio (pasó a Los Andes) y le impide al Torito de depender de sí mismo en su anhelo de volver a la elite del fútbol argentino.

Las cuestiones emocionales tuvieron neta incidencia en el desarrollo, considerando que ambos tenían la obligación -por distintas razones- de sumar de a tres, por lo que desde el pitazo inicial salieron predispuestos a atropellar al rival. En ese palo y palo, el Torito efectuó el primer golpe (a los 8 minutos) mediante Nicolás Franco.

En desventaja, el dueño de casa, con más ímpetu que ideas claras, tuvo dos oportunidades de alcanzar la paridad pero Agustín Silva se lució en dos oportunidades. Pero también la visita tuvo dos acciones inmejorables para ampliar la cuenta, aunque Franco no tuvo tanta lucidez al estrellar un tiro en el travesaño e impactar otro remate en el pecho de Marcos Ledesma.

Quilmes ganó un partido muy difícil y sueña con la permanencia. (Foto: El Sol de Quilmes)

El primer tiempo fue atractivo y el complemento creció aún más por el nivel de tensión. De movida Adrián Scifo (ex Quilmes) cometió una insólita mano dentro del área para que Federico Anselmo cambie la pena máxima con gol. Pero no se conformó el local, ya que Chicago vivió momentos de nerviosismo e impaciencia que fueron muy contraproducentes, ya que se quedó con diez por la expulsión de Adrián González y el conjunto del sur lo aprovechó para desnivelar, nuevamente a través de Anselmo y a continuación por Brandon Obregón.

Pero para gozar hay que sufrir. Y así fue: Marcos Ledesma (en contra después de una ejecución de penal de Alejandro Melo que dio en su espalda) puso el 3-2 definitivo.

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