Sin brillar demasiado, River buscó la victoria, pero no pudo pasar del empate sin goles en el Estadio Más Monumental ante un Atlético Tucumán que le sigue dando dolores de cabeza. Los de Núñez siguen teniendo una deuda pendiente desde lo futbolístico en el comienzo de la Liga Profesional.

Los primeros 45´ tuvieron bastante acción en las áreas, pero no tanto fútbol en lo que respecta al desarrollo. Los dirigidos por Marcelo Gallardo, con la obligación de la historia y la localía, tomaron el control del balón ante un Decano que buscó cerrar líneas en su campo y tratar de apostar a algún contraataque.

Pero más allá del buen trabajo que hizo el equipo visitante no permitiéndole fluir, a River le costó mucho por sus propias deficiencias. El local estuvo falto de juego asociado en la primera mitad y se mostró llamativamente errático. Eso generó que no pudieran ser claros cada vez que tenían la posesión de la pelota.

La primera acción clara la tuvo Joaquín Pereyra, que desde mitad de cancha casi mete un golazo; Armani estaba adelantado, pero el remate pegó en el techo del arco. Luego se dieron una serie de oportunidades claras para la Banda que hicieron lucir al boliviano Carlos Lampe, bajo los tres palos. Esequiel Barco tuvo la suya con un buen bombazo que tapó el arquero boliviano, y más tarde le sacó un mano a mano a Enzo Fernández tras una gran asistencia de Álvarez

En contraparte, el inicio del complemento mostró un River mucho más aguerrido. Los de Gallardo se plantaron definitivamente en terreno albiceleste buscando la apertura del marcador. Ya a los dos minutos el arquero del equipo visitante tuvo dos intervenciones clave, ambas ante Elías Gómez: primero le negó el gol abajo contra un palo luego de un cabezazo y en la jugada siguiente voló para desviar una muy buena tijera del lateral. 

Sin embargo, el reloj corrió y la Banda terminó chocando siempre con el firme planteo del equipo tucumano. La falta de respuestas en el juego y los reiterados (y predecibles) centros al área no generaron mayores dolores de cabeza para Pusineri y sus muchachos pese a que el local lo buscó hasta el último minuto. De todos modos no supo resolver el plantado que se le planteó y sigue en deuda desde lo futbolístico.

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