Viejo Lobo de Mar, se escucha en el estadio Claudio Chiqui Tapia. Barracas Central venció por la mínima a Acassuso y logró algo histórico: subir a la B Nacional. El Viejo Lobo de Mar es Salvador Daniele, sinónimo de ascenso. Un hombre de miles de batallas en el anteriormente conocido como fútbol de los sábados. Un hombre sabio que agarró la manija del equipo en la séptima fecha y que realizó una campaña impresionante que no tuvo siquiera una manchita (léase derrota), que le permitió festejar siete fechas antes del cierre del competitivo certamen de la B. El Viejo Lobo de Mar también es el Gato, tal como se lo conoce desde siempre, el hombre que no se conforma con el ascenso y que ahora quiere el título. Pero que ante todo, va por más. Este gran hombre que está a punto de festejar los 68 abriles, visitó nuestra redacción junto a su ayudante de campo Sergio Ramos y el videoanalista Gabriel Nardo para contarnos su emoción por este logro.

-Nunca lo había visto con tanta ansiedad como en los minutos finales del partido del ascenso...

-Sin lugar a dudas. Es que estás llegando a la meta. Sabía que estábamos cerca de conseguir algo tan importante como un ascenso, más allá de que uno quiere ser campeón. Pero el ascenso es muy bueno en la historia de cualquier cuerpo técnico o persona. Es una estrellita más; un aliciente a la edad que uno tiene.

-Llegó el final y te emocionaste...

-Y sí. Me acordé de mi viejo que me acompañó toda la vida desde las inferiores de River. Cuando tenía 12 años iba a todos lados conmigo. Me preparaba el mate cocico a las 6 de la mañana para que llegue a las 9. Cómo no me voy a acordar del tipo que me ayudó y apoyó tanto. Tengo una foto en la que él me está esperando, por eso siempre lo recuerdo. Se bajaba del tren e iba a ver a las prácticas y nos íbamos juntos. Por eso me trajo ese recuerdo, como también el de mi vieja; y siempre mis hijos, que me acompañan a todos lados. Esto es una satisfacción importante. Trabajé 34 años seguidos pero hacía uno y medio que no lo hacia y volver a conseguir otro título más fue impresionante. Además tuve la suerte de que nunca dirigí un equipo que peleó el descenso. Culminarlo a los casi 68 años con este logro es una alegría improtante para mi carrera.

-¿Cuáles son los motivos que explican este fenómeno Barracas?

-Acá no hay un invento sino grandes jugadores. Nadie puede hacer un milagro si no tiene muy buenas individualidades. El técnico anterior (Alejandro Nanía) eligió bien, trajo jugadores libres de Racing, de Independiente, siempre con la supervisión del presidente y mía. Se armó un gran plantel con muchas variantes. Lo insólito fue haber repetido todo el año los mismos jugadores. En mi etapa jugamos 25 fechas, ganamos 20 y empatamos 5; hicimos 46 goles y nos hicieron 5: una locura. Haber ganado 13 partidos seguidos marca que tuvimos una reguilaridad bárbara. Pero todo lo hacen los jugadores; nadie puede hacer una obra sin materia prima. Acá hay un trabajo mancomunado: los chicos con ganas de triunfar, el apoyo de la comisión directiva y un presidente que está hasta en el más mínimo detalle. Y fue uno de los años más austeros en lo que tiene que ver con presupuesto porque llegaron muchos chicos en condición de libres.

-En la anterior nota nos había dicho que quería lograr el ascenso para ponerle un moño a su carrera y después no dirigir más; ¿se terminó el Daniele entrenador o la dirigencia ya le dijo que tiene que seguir?

-El día del ascenso hicimos un pequeño brindis. A esa promesa, el presidente le puso un punto y una coma. Me dijo que estaba de acuerdo, que yo había dicho eso pero que pretendía un ascenso más y después me podía retirar. Que el acuerdo decía que después de éste, tenía que meter un ascenso más.

-¿Le metió presión para llevarlo a Primera?

-Te soy sincero: necesito segur trabajando porque no soy un tipo potentado. Trabajé 35 años en el fútbol y tengo ganas de seguir laburando. No me puedo ir del fútbol porque no me pienso ir nunca. Es mi pasión y nunca hice otra cosa. Si me faltara esto, no podría vivir.

-¿Cómo hace para irse si llegara a subir a Primera?

-Es cierto que en el fútbol argentino nunca dirigí en Primera, es una deuda pendiente. Pero me tocó hacerlo 8 años seguidos en Ecuador y me fue bien. Todavía no quiero pensar en eso. Aparte tengo una responsabilidad de la gente que yo elegí para trabajar. Tengo un grupo bárbaro y no puedo ser egoísta de no pensar en ellos. Hicieron esta campaña y son personas que buscan su futuro

 -A lo sumo les llevamos tranquilidad a los hinchas del Guapo: en el Nacional dirige seguro...

-Si. Con las palabras que dijo el presidente, me encantaría seguir en el Nacional B por un doble compromiso: primero por el club y segundo por la gente que trabaja conmigo. Yo armé esto en un día, les pedi la colaboración, vinieron todos a trabajar sin objetarme ni preguntarme lo que ganaba. Eso no me lo voy a olvidar nunca. Les dije a los 5 muchachos que están conmigo que los necesitaba y todos me dijeron que sí. Armamos un cuerpo técnico de gente joven con mucho futuro y que se brindó al maximo. El compromiso de ellos es conseguir un lugar en este fútbol.

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