Vamos a contar la historia de uno de los no muchos estadios que estuvo siempre afincado en el mismo lugar, el del Club Tristán Suárez. Desde los comienzos como equipo barrial denominado Sportivo Tristán Suárez, el club tuvo su estadio en el mismo lugar, por lo cual es más fácil desarrollar la línea de tiempo. Recibidos en donación en 1929 y delimitados por un cañaveral, los terrenos donde se halla la cancha siempre fueron los delimitados por Fariña, Escalada, Moreno y Eustaquio Gómez.

Los arcos estaban orientados de modo distinto al actual, en dirección a las calles Fariña y Escalada. Esta distribución existió hasta el año 1964. El terreno era paso obligado de los carros de leche de la zona, por lo cual solía presentar irregularidades.

Como quedó dicho, con la aprobación de la entrada de Tristán Suárez al fútbol de AFA en 1964, se reciben las exigencias para hacer de local y se resuelve aprovechar de la mejor manera el terreno con que se contaba. Los dirigentes de la época entienden que rotar el terreno de juego (una práctica que en la época moderna llevaron a cabo Villa San Carlos y Justo José de Urquiza), les permitiría optimizar el espacio disponible, y la cancha queda con su orientación actual. Se compraron en Buenos Aires postes de quebracho, y con la unión de diferentes mallas de alambrado y la ayuda del herrero del pueblo, don Manuel Iglesias, se construyó el alambrado olímpico de 2 metros con 50 y los nuevos arcos reglamentarios. Las familias más pudientes del pueblo aportaron cuantiosamente para esta construcción.

Las mejoras fueron progresivas y acordes al crecimiento futbolístico de la entidad. Si bien la cancha poseía una grada lateral que apenas si alcanzaba para los encuentros con gran asistencia de público, el hecho de haber ascendido a una vieja Primera C con equipos muy importantes, hacía que los alambrados quedaran chicos, en especial cuando venía algún visitante de mucha convocatoria. Así fue que Domingo Avigliani, uno de los dirigentes más pujantes de la historia de Tristán Suárez, propuso hacer una tribuna. La primera idea fue hacerla de cemento a nivel del campo de juego con una construcción en modo talud, pero los costos hicieron que se prefiriera construirla en nivel elevado. Esa platea se financió con la venta de abonos anuales por adelantado y es la construcción bajo la cual actualmente están los vestuarios, además de por su altura haber servido de guía para la simetría del resto de las tribunas que se construyeron en el nuevo milenio.

Allá por 1985 Tristán fue otro de los beneficiarios del desguace del Gasómetro de San Lorenzo. Sí, el "Lechero" fue otro de los que recibió tramos de tribuna de la cancha de Avenida La Plata. Fueron 14 tablones de 55 metros de largo. El sector se inauguró contra Defensa y Justicia, equipo que venía puntero en la Primera C y naturalmente completó el sector con 1500 hinchas traídos en colectivos de la línea 148. El párroco de Tristán Suárez, Presbítero Eliseo Natta (cuyo nombre lleva el túnel ferroviario construido en el centro de Suárez), la bendijo en su inauguración.

En el 2002 se encaró la reforma por ahora definitiva, bajo la presidencia de Alejandro Granados. Se levantaron todas las tribunas de cemento que conocemos actualmente y en el lateral donde estaba la popular local (calle Escalada), se construyeron el sector de prensa con cabinas y pupitres, los palcos con las características sillas de algarrobo que no se ven en otra cancha, y allá por el 2007 los palcos oficiales. La inauguración de la cancha de cemento fue contra un equipo alternativo de River. En 2018 se instalaron las luces, inauguradas en un amistoso contra Independiente, pero su primer uso oficial fue en agosto del 2020 ante Almagro. Las torres poseen luces led, la estructura corresponde al viejo estadio Vicente Calderón del Atlético de Madrid, y su funcionamiento aún se está optimizando. Tras algunos inconvenientes en las primeras televisaciones por streaming, en las últimas fechas la visualización ha sido de mayor calidad.

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