El héroe de River se llama Gonzalo Martínez. Es él quien ante Gremio metió el penal decisivo y quien ante Boca tuvo grandes actuaciones, por ejemplo, en la corrida eterna para el 3-1 en la final de la Copa Libertadores en el estadio del Real Madrid.

Por eso mismo, para nada sorprendió que al momento de pisar el Monumental haya sido uno de los más ovacionados por la multitud que se acercó a festejar la el título más deseado, tal como lo catalogó el entrenador Marcelo Gallardo.

"Estoy feliz, no lo puedo creer. Esto no tiene precio. Va a quedar para la historia. Se me hace imposible hablar en este momento. Quiero despedirme de cada uno de los hinchas. Acá fui muy feliz. He vivido años hermosos. Me tiembla el cuerpo, no puedo hablar" dijo con mucha emoción el Pity, mientras su hija Pilar le secaba una lágrima que caía sobre su rostro.

Antes de abandonar el escenario y mientras los hinchas le dedicaban el éxito a Boca, el 10 volvió a hablar sobre el tercer gol que convirtió en el estadio Santiago Bernabéu: "En ese momento se me cruzaron un montón de cosas por la cabeza, quería hacer el gol por el esfuerzo que habíamos hecho con todos mis compañeros. En todo el trayecto rumbo al arco estuve acalambrado, pero en ese momento no te importa nada".

El Pity Martínez se emocionó cuando enfrentó al micrófono de Goycochea. (Hernán Nersesian)

Finalmente, y cuando la fiesta estaba por llegar a su fin, llegó lo que se había anunciado con bombos y platillos: la rememoración del tercer gol. Allí, el Pity tomó la pelota y empezó a correr rumbo al arco, acompañado por los muchos niños que estaban dentro del campo de juego.

La pelota terminó en el fondo del arco y atrás llegaron todos los compañeros para abrazarlo y cerrar una noche a pura emoción. Llegó la foto grupal y la fiesta de fuegos artificiales, para ponerle punto final a una fiesta inolvidable.

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