Barcelona de Ecuador venció por 4-2 a Montevideo Wanderers en Guayaquil, en el debut de ambos equipos en la Copa Sudamericana. ¿Y, a quién le interesa esto? El resultado y el partido es anecdótico. Señoras y señores, por más que esto sea periodismo digital y usted esté leyendo esta nota, póngase de pie: Damián Díaz ejecutó una obra de arte colosal, digna de su aplauso. 

A pocos minutos de haber fallado un penal, el ídolo argentino sacó a relucir toda su precisión y creatividad a la hora de ejecutar un córner. Le pegó directamente al arco, rasante y, encima, tres dedos para así sentenciar un gol olímpico tremendo.  

Si bien el conjunto ecuatoriano ya vencía por 3-1 al combinado charrúa, las emociones no paraban de arreciar y bajo todas las gamas de sentimiento posibles. Porque el Kitu, el diez del Canario e histórico ídolo de la afición, venía de malograr un penal tres minutos antes, pero al minuto 9 del segundo tiempo frotó la lampara y tiro magia en la noche de Guayaquil. 

La defensa del conjunto visitante estaba tomando marcas en el área para defender la pelota parada y el arquero, que se encontraba lejos de su valla en el borde del área chica, estaba más preocupado por dar indicaciones que por cuidar su arco. Fue ahí cuando el ex Rosario Central se percató de esa desconcentración y sacó a relucir su enorme pegada: gol olímpico y el cuarto del equipo. Más, más... un festejo loco, digno de semejante escultura. 

Con el delirio de todos los hinchas, el "pintor" alzó su mano derecha y comenzó a agitarla, en clara señal de... "chau, me voy. Cerrá la cancha". Y acá cerramos la nota. 

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