En La Paternal empezaba a imponerse la melancolía. Los hinchas más grandes, que peinan canas y asisten de forma permanente a la platea, pensaban que nunca más iban a poder ver con sus propios ojos una época gloriosa.

Creían que era cuestión del recuerdo. Y si bien aún sigue siendo parte del pasado, los más optimistas consideran que existe material para recuperar la mística, debido a que se salvó del descenso, está en semifinal de la Copa de la Superliga y también sostiene ilusiones en la Sudamericana, donde este jueves no mostró la mejor versión.

Es que con un equipo alternativo, pegó el grito en el final, con el gol de Carlos Quintana y una floja respuesta del arquero Montero. El próximo jueves se jugará el pase de ronda en Colombia, donde irá con la ventaja, además, de no haber recibido goles en su arco.

En caso de establecer un orden de prioridades, la copa nacional se impone por sobre la continental, especialmente porque está a dos pasos de conquistarla. De todas maneras, muchos creen que también sería gratificante cumplir un buen papel en el ámbito internacional.

En ese contexto, quedó en evidencia que el plantel es corto y que se resiente cuando le faltan sus principales figuras. Porque si bien trató de sostener la metodología ambiciosa de Diego Dabove, no pudo disimular algunas falencias en los últimos metros.

Carlos Quintana le dio la victoria a Argentinos con ayuda del arquero Álvaro Montero. (Fotobaires)

Pocas ideas

En la etapa inicial el conjunto local careció de ideas, pero tuvo exceso de buenas intenciones en los pies de "los Mac Allister", situación que lo llevó a inquietar en más de una oportunidad a Álvaro Montero, que se revolcó dos veces para irse al descanso en igualdad de condiciones.

En el complemento el Bicho se fue desdibujando, porque la visita entendió que la llave es de 180 minutos y que sacar una igualdad en La Paternal sería redituable. Por este motivo, el local empezó a entrar en la desesperación a medida que fueron corriendo los minutos y no encontró la fórmula para lastimar de manera sistemática.

Esto se debe a que abusó del pelotazo y ese juego resultó ideal para los cafeteros, que no pasaron sobresaltos y pudieron haberlo ganado con una acción de Caballero que salvó Lucas Chávez. Y enseguida, el ingresado Hauche tuvo la una muy clara para el local desde una buena posición.

Y en al adicionado, el toque de Quintana bajo el arco, con la "responsabilidad del "1" de Tolima, le dio el festejo a todo argentinos, que vive un momento soñado.

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