En el último tiempo Marcelo Gallardo se acostumbró a saldar viejas deudas, tanto personales como a nivel club, y ahora se le presenta un nuevo pagaré. Es que el Muñeco todavía no pudo ganarle el duelo de entrenadores a Guillermo Barros Schelotto en el Monumental, y tendrá por delante ese desafío el sábado 24 nada menos que en la histórica gran final de la Copa Libertadores.

Allá por 2014, Gallardo empezó a escribir páginas históricas al eliminar por primera vez a Boca de una copa internacional (lo sacó en la semifinal de la Sudamericana) y al año siguiente le permitió a River volver a Japón luego de 19 años, tras conquistar la Libertadores.

Gallardo nunca pudo ganarle a Guillermo en el estadio Monumental. (Hernán Nersesián)

En 2018 le ganó un título al eterno rival (la Supercopa en Mendoza) y en la actual edición de la Libertadores se dio el lujo de eliminar en semifinales a un equipo brasileño (Gremio). De cara a la revancha con Boca, Gallardo afrontará el cuarto enfrentamiento personal ante Guillermo en Núñez, donde el Muñeco padeció dos derrotas y un empate.

En 2016 igualó sin goles y luego cayó 4-2 (ambos partidos por el torneo local), mientras que en 2017, ya por Superliga, perdió 4-2. Por eso ahora, el Muñeco deberá levantar un pesado pagaré con el fin de seguir alimentando su historia en River.

El lado positivo

Si bien es cierto que Gallardo no podrá estar en el banco de suplentes por la sanción que le aplicó Conmebol, el encargado de intentar cancelar la deuda será su ayudante de campo, Matías Biscay, quien sigue invicto al frente del primer equipo.

De los 7 partidos que le tocó dirigir por suspensión de Gallardo, Biscay ganó 4 y empató 3. El propio Biscay ya supo salir exitoso de aquella final de Copa Libertadores de 2015 ante Tigres de México, y ahora va en busca de un nuevo triunfo que le permita a Gallardo seguir enriqueciendo su currículum.

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