Ante el anuncio de la voz del estadio del Monumental, de una nueva suspensión de la Superfinal de la Copa Libertadores de América entre Boca y River, que debía disputarse desde las 17, los hinchas del Millonario reaccionaron con silbidos pero sin violencia ni quejas aisladas.

Las personas que estaban ya instaladas en las tribunas del Antonio Vespucio Liberti, se retiraron en paz y sin causar ningún tipo de desmanes.

  

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