Pablo Pérez se refirió al ataque con piedras contra el micro de Boca, lo que le provocó una herida en un ojo que le imposibilitaba, según el médico que lo atendió en el sanatorio Otamendi, jugar el partido por la superfinal ante River.

Pérez pasó por la clínica y regresó al Monumental (Crónica).

Además, señaló que cuando fue trasladado en ambulancia al sanatorio sufrió nuevos ataques con objetos contundentes perpetrados por hinchas de River a la salida del estadio.

"La gente estaba loca antes de entrar. Imaginate si ganábamos en esa cancha. Una de mis hijas estaba llorando cuando llegué a casa. No podía entrar a una cancha donde sabía que me iba a morir", lanzó.

Sobre la actitud de Conmebol, Pérez también fue crítico y le apuntó directamente a los médicos que firmaron un documento en el que aseguraban que estaba en condiciones de jugar el partido.

"Es una vergüenza, yo estaba en el hospital y el partido se estaba por jugar. Guillermo (Barros Schellotto) me llamó y me dijo que vaya porque se jugaba y yo iba a jugar igual", precisó.

"No conozco al médico de la Conmebol, es una vergüenza que diga que estaba en condiciones. Nunca fue solidario con nosotros", agregó.

Consultado por si había recibido algún mensaje por parte del plantel del Millonario, el volante dijo que solo habló con Ignacio Scocco y Milton Casco, a quienes conoce por su pasado en Newell's.

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