A nivel clubes, el fútbol peruano lleva tiempo en una profunda debacle. En lo que va del año se apreciaron, tanto en la Libertadores como en la Sudamericana, conjuntos endebles de ese país.

Pero no es culpa de River, que recibió en un Monumental vacío (este jueves se terminó la sanción por lo que volverá a jugar con público) que Alianza Lima sea una pobre formación del país del Pacífico.

Lo único que le quedaba al vigente campeón de América era justificar la enorme diferencia que lo separaba de su rival de turno. Era la gran posibilidad de tirarle la chapa encima al colista del Grupo A para lograr la tan esperada primera victoria en la presente edición de la Libertadores y así tomar la segunda posición para empezar a encarrilar la clasificación.

Pratto tuvo una tarde para el olvido. (Fotobaires)

Y eso sucedió: fue 3-0 con momentos interesantes y muchos en los que el equipo pareció planchado por esa falta de contagio que sólo puede transmitir el incesante aliento de un imponente estadio repleto.

De antemano se sabía que el partido sería tal hasta que se venciera la resistencia de Gallese. Eso ocurrió a los 14 minutos pues luego de un par de aproximaciones, Matías Suárez, que recibió un gran pase de De la Cruz, enganchó ante Riojas y fusiló al guardavalla de la selección peruana.

Los jugadores Millonarios van a abrazar a Matías Suárez. (Fotobaires)

A partir de allí fue todo a pedir de River que, si bien hizo un partido correcto, estuvo demasiado lejos de las mejores versiones que le permitieron superar a cuanto rival se le cruzara en el camino.

No obstante ello, la goleada llegaría por decantación. Tardó en instalarse porque Pratto ejecutó un penal a las nubes y Gallese se lució ante el mismo Oso.

Recién en el complemento llegó la tranquilidad a pesar de que Alianza Lima pateó un tiro al arco en 90 minutos y fue indefenso en todos los sectores del campo. Martínez Quarta se elevó en absoluta soledad en el área chica para meter un frentazo goleador a los 9 minutos.

Javier Pinola abraza a Lucas Martínez Quarta, autor del segundo gol. (Fotobaires)

Después el juego bajó en su nivel aunque la pelota fue en todo momento patrimonio del local. No había dudas de que si se lo proponía, el campeón estiraría aún más las cifras. Por eso a nadie extrañó que antes del pitazo final del paraguayo Díaz de Vivar llegue el tercero con un zurdazo colocado de la figura del encuentro: Nicolás De la Cruz.

La figura de la cancha, Nicolás de la Cruz, anotó el tercero. (Fotobaires)

River cerró en buena forma un partido que le fue ampliamente favorable aunque no haya mostrado aún el nivel que le permita recibir el rótulo de candidato. Ahora viene lo más difícil: el mano a mano con Palestino del 24 del corriente donde se jugará casi el acceso a octavos. Pero si hay algo que lo distingue al equipo de Gallardo, es que aparece en las complicadas.

Comentarios