Ezequiel Cirigliano jugó de volante central en nada menos que River, equipo con el que llegó a Primera División y fue capitán a los 20 años, algo que muy pocos logran. Los más optimistas aseguraban que se trataba del nuevo Javier Mascherano, pero ya lejos del Millonario, ese deseo de varios duró pocó tras el traumático pase del futbolista por el Hellas Verona, ya que su padre cayó preso por narcotráfico.

El cielo que brillaba pareció nublarse, el destino le jugó una mala pasada y hace pocos días cayó preso por tenencia de armas y por violación de domicilio en la localidad bonaerense de Caseros. Crónica HD estuvo presente en la UFI 7 de San Martín, donde se encuentra alojado el ex mediocampista de Zacatepec de México, para hablar en exclusiva con Claudio, primo de Ezequiel, quien habló sobre el estado anímico de su pariente. "

A Eze lo vimos un ratito, está muy mal, no para de llorar desde que lo detuvieron.", afirmó sin titubear y con cara de preocupación.

Además, comentó además que están muy pendientes del estado de ánimo del deportista y que se encuentran ansiosos esperando por la resolución del juez o de la fiscalía. 

Al ser consultado sobre cómo llegada Ezequiel a su situación actual, Mauro manifestó de estrella de fùtbol a delincuente: "Me gustaría que dejen de llamarlo así, de darle la carátula de delincuente, porque él no lo es, nunca lo fue y ninguna de las personas que se encuentran alrededor de él lo es".

"Él cayó en una depresión a partir de la mala salida de River y a partir de ahí no pudo encontrar una solución a su angustia y malestar", prosiguió. 

En cuánto a las ganas de Ezequiel Cirigliano de volver a jugar, sostuvo: "Él estuvo jugando hasta junio en la D de Italia, pero una vez que se acomoda y está bien, empieza a tener altibajos, angustia y eso provoca que los clubes no renueven sus contrato".

Aclaró que la familia es clave para el apoyo de una persona así y que ellos no le soltaron ni le van a soltar la mano nunca y que guardan esperanzas de que se ponga bien y vuelva a jugar al fútbol, que es lo que lo hace feliz.

En cuánto al hecho en sí,  dijo que todo ocurrió a cuatro cuadras de la casa de Ezequiel y reconoció no tener ninguna información por la cual su pariente tenía posesión de un arma, ni cuánto hacía que la tenía.

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