Lucas González, el adolescente de 17 años y jugador de Barracas Central que fue baleado en la cabeza por uno de los policías de la Ciudad que lo interceptaron cuando se trasladaba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas, tiene muerte cerebral y permanece en estado "crítico", “ventilado mecánicamente” y con “medidas de soporte vital”, según el parte médico difundido por el Hospital El Cruce, de Florencio Varela, donde está internado.


En un comunicado, la dirección del centro asistencial detalló que el paciente ingresó con un “deterioro neurológico agudo secundario a herida” y en "estado crítico" procedente del Hospital General de Agudos Dr. José María Penna de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Actualmente, el joven está "recibiendo soporte artificial de funciones vitales" y "permanece mecánicamente ventilado con apoyo hemodinámico y medidas de soporte vital". El parte médico concluye con que la "condición neurológica es crítica” y “se están realizando los estudios pertinentes para definir su pronóstico”.

Sin embargo, fue Lorena Blanco, la abogada del joven, la que comfirmó el estado irreversible de Lucas, al tiempo que informó que los tres jóvenes que estaban junto al futbolista en el auto al momento de ser perseguidos por la Policía ya fueron liberados del instituto de menores Inchausti. 

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