RIVALES

A 40 años del Azteca, Argentina e Inglaterra vuelven a verse las caras en un Mundial

La Albiceleste se cruzará con los Tres Leones el miércoles 15 de julio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, por un lugar en la final del Mundial 2026. Un reencuentro cargado de historia: el fantasma de Maradona, la memoria de Malvinas y una rivalidad que nunca fue solo fútbol.

Hay partidos que se juegan mucho antes de que ruede la pelota. El Argentina-Inglaterra de las semifinales del Mundial 2026 es uno de ellos. La Selección de Lionel Scaloni se medirá con los Tres Leones el miércoles 15 de julio, desde las 16.00, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, con un boleto a la final en juego. Pero como saben de memoria los hinchas argentinos, este no es un rival más: es el rival, el que carga con una mochila de historia futbolística y extrafutbolística que ninguna otra rivalidad de la Selección tiene.

Será la primera vez que ambos países vuelvan a cruzarse en una Copa del Mundo desde Corea-Japón 2002, es decir, 24 años después. Un reencuentro que, inevitablemente, remite a los capítulos más intensos de un duelo que excede largamente lo deportivo.

México 86: la revancha que quedó grabada a fuego

Si hay un partido que condensa el peso de esta rivalidad, es el del 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca. Aquel cruce de cuartos de final se disputó apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, el conflicto bélico que dejó 649 soldados argentinos muertos y una herida abierta en la memoria colectiva del país. El fútbol, esa tarde, fue mucho más que fútbol.

En el campo, Diego Armando Maradona firmó la actuación más recordada de la historia de los Mundiales. A los 51 minutos llegó la "Mano de Dios", aquel gol convertido con el puño izquierdo que el árbitro tunecino convalidó y que Diego describiría después como una jugada hecha en parte con su cabeza y en parte con la mano de Dios. Cuatro minutos más tarde, a los 55', el capitán argentino arrancó desde su propio campo, gambeteó a medio equipo inglés y definió ante Shilton para sellar el "Gol del Siglo", elegido en 2002 como el mejor tanto en la historia de las Copas del Mundo. Gary Lineker descontó sobre el final, pero la Albiceleste ganó 2-1, avanzó a semifinales y encaminó la consagración en el título de México 86.

En Argentina, aquella victoria se vivió como una revancha simbólica. Y el propio diario Crónica, en su tapa, resumió el sentimiento popular con una frase que quedó para la historia: "Maradona se escribe con M de Malvinas".

De Wembley 66 a Saint-Étienne 98: una historia de picante

La rivalidad, sin embargo, no nació en el 86. El primer roce fuerte fue en Inglaterra 1966, cuando en los cuartos de final jugados en Wembley el capitán Antonio Rattín fue expulsado en un partido plagado de polémicas arbitrales, y el entrenador inglés Alf Ramsey llegó a calificar a los argentinos como "animales", una frase que generó indignación de este lado del Atlántico.

El otro capítulo caliente fue Francia 1998. En los octavos de final, Argentina e Inglaterra empataron 2-2 y la Selección avanzó en la definición por penales, con una recordada actuación del arquero Carlos Roa. Aquel partido quedó marcado, además, por la expulsión de David Beckham, que reaccionó ante una infracción y le pegó desde el piso a Diego Simeone. El saldo mundialista global es parejo y sigue siendo tema de sobremesa: tres triunfos ingleses (1962, 1966 y 2002), una victoria argentina (1986) y un empate (1998).

Ahora, 24 años después del último cruce, la historia suma un capítulo nuevo. Con Lionel Messi como emblema y una generación que ya sabe lo que es ser campeona del mundo, la Albiceleste buscará el miércoles meterse en la final y, de paso, escribir un nuevo episodio en la rivalidad más apasionante que tiene el fútbol argentino. La pelota, otra vez, dirá.

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