Scaloni mueve el tablero: las tres variantes que evalúa para enfrentar a Inglaterra
El equipo llega como el más goleador de los semifinalistas, pero también como uno de los más batidos. Por eso el cuerpo técnico piensa en reforzar el fondo para el cruce del miércoles.
Es el día después de la alegría. En la concentración de la Selección Argentina en Kansas City conviven las sonrisas por la clasificación con el trabajo silencioso de recuperar el físico. El triunfo en el suplementario ante Suiza metió al equipo por quinta vez consecutiva entre los cuatro mejores de un torneo grande, pero dejó también una certeza para el cuerpo técnico: la semifinal ante Inglaterra exige un salto de rendimiento.
Con apenas tres días entre los cuartos y las semis, Lionel Scaloni trabaja contrarreloj. Este lunes el plantel entrena por última vez en Kansas City y vuela hacia Atlanta, sede del partido del miércoles. Y sobre la mesa del cuerpo técnico aparecen tres opciones para la formación inicial, en una discusión que -a diferencia de otras veces en el ciclo- pide cambios de nombres y, quizás, también de esquema.
El diagnóstico es claro: el problema no está en el ataque. La Albiceleste llega como el equipo más goleador de los semifinalistas, con 17 tantos, por encima de Francia (16), Inglaterra (13) y España (11). La preocupación pasa por el fondo: con 6 goles en contra, es el más batido de los cuatro que siguen en carrera, empatado con Inglaterra y lejos de España (1) y Francia (2). Ahí, en la faceta defensiva, se concentra el análisis.
Opción 1: repetir el equipo
La primera alternativa es la más conservadora: mantener el mismo once que viene de eliminar a Suiza. Es, sin embargo, la que menos fuerza parece tener puertas adentro. Repetir formación sería una decisión casi inédita en el ciclo de Scaloni -lo hizo apenas cuatro veces y nunca más de dos partidos seguidos- y ligaría a convivir con las fallas defensivas que ya se vieron ante Cabo Verde, Suiza y, en menor medida, Egipto.
El foco de esa fragilidad está en el sector derecho, en el tándem de Nahuel Molina y Rodrigo De Paul. El mediocampista, principal ladero de Lionel Messi, no está encontrando su nivel: la presión tras pérdida le llega siempre un instante tarde, y esa desconexión abrió los espacios que aprovecharon los rivales. De Paul, histórico "motorcito" del equipo, fue reemplazado en los tres partidos de eliminación directa.
Opción 2: sumar un central y cambiar el esquema
La segunda variante gana terreno por la potencia ofensiva de Inglaterra, que mostró lo mejor de su juego desbordando por la izquierda -justamente la zona más vulnerable de Argentina- para asistir a Harry Kane y a Jude Bellingham, autor del doblete en la remontada ante Noruega.
La respuesta sería reforzar el fondo con el ingreso de Nicolás Otamendi, que ante Suiza entró por un Cristian Romero con calambres y aguantó el resultado a pura entrega. El "Comandante" completaría una línea de tres centrales junto a Romero y Lisandro Martínez, los más regulares del torneo. El dibujo pasaría a un 5-3-2 o 3-5-2 -el mismo que Scaloni usó ante Países Bajos en los cuartos de Qatar 2022-, con Nicolás Tagliafico y Nicolás González como opciones por izquierda, y Molina o Giuliano Simeone por derecha.
Opción 3: el "doble nueve"
La tercera es la más arriesgada, pero también la que mejor funcionó en esta fase decisiva. Se trata de apostar por Lautaro Martínez -que convirtió ante Suiza y se mostró sacrificado- junto a un Julián Álvarez que renació con un golazo y hasta con una recuperación defensiva a los 121 minutos que inició el 3-1 definitivo.
Sería un "doble nueve" en sentido figurado, ya que Álvarez se volcaría sobre la banda izquierda, y podría sorprender a una Inglaterra que también arrastra problemas defensivos. La contra de esta variante es que dejaría poco margen en el banco: José "Flaco" López, clave ante Suiza, quedaría como único centrodelantero natural de recambio. Incluso, en la interna no se descarta un combo entre esta opción y la anterior.
Lo que quedó claro tras el partido con Suiza es que la etapa de la mera supervivencia ya pasó. La semifinal, con la ilusión de la cuarta estrella en juego, le pide a la Selección un grado más. Y Scaloni, hermético como siempre, se guardará la definición hasta último momento.




