Un verdadero escándalo se desató en el mundo del tenis tras que varios integrantes de la Federación Internacional de Tenis les habrían permitido a los jugadores “reservar franjas horarias antes de ciertos torneos” para proporcionar una muestra de sangre para el pasaporte biológico del atleta (ABP).

“Se invitó a los jugadores a asegurar horarios para las pruebas de dopaje en sangre antes del Abierto de Miami de este año, un método que, según los expertos antidopaje, marca una ‘gran diferencia’ para los tramposos que buscan escapar de la detección”, publicó el diario británico The Mail on Sunday. 

"A los jugadores también se les notificó que se tomarían muestras de sangre antes del Abierto de Francia de 2019 y el US Open del año pasado. El ex presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) comparó el enfoque del tenis con el muy criticado fracaso del ciclismo para exponer los años de consumo de drogas de Lance Armstrong", agregó.

También está acusada de emitir datos engañosos inflando el número de controles de doping. “No creo que la ITF deba anunciar cuándo va a someter a los atletas a controles antidopaje. Es lo mismo que en el pasado en el ciclismo, cuando anunciaron que evaluarían a todos los atletas en la víspera del Tour de Francia. No es bueno”, opinó Luis Horta, exjefe de la agencia antidopaje de Portugal.

Desde enero de este año, el programa antidopaje de la ITF está a cargo de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA), un organismo independiente que también se encarga de investigar los casos de amaños y apuestas en el deporte de las raquetas.

La ITIA reconoció que advierte a los jugadores sobre las pruebas ABP antes de algunas competiciones porque “les permite realizar más pruebas”.

La realidad es que los jugadores no están para nada conformes con lo que llaman una práctica invasiva, ya que deben proporcionar su ubicación durante una hora todos los días del año cuando pueden estar sujetos a las pruebas.

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