Tarde o temprano, era el final anunciado. A las 10.50 de este sábado, luego de estar dos semanas internado y con muerte cerebral desde el jueves, Juan Carlos Iglesias falleció en el Hospital Alemán debido a las complicaciones derivadas del accidente que había sufrido el 6 de abril, mientras participaba del APAC en Chaco, cuando su Fiat 128 se prendió fuego.

"Bueno gente. Quería informarles a todos que Juan ya no está entre nosotros. A las 10.50 falleció. Muchísimas gracias a todos por los gestos de cariño que han tenido para con nosotros todos estos días. Gracias", informó su hermano Manuel.

El fatal desenlace fue consecuencia de una serie de complicaciones que fueron deteriorando la salud de Iglesias. En el accidente se vieron muy afectados sus pulmones, lo que derivó en problemas en los riñones -estaba con diálisis- y una neumonía, a lo que siguió un paro cardíaco y la aparición de bacterias, generándole la muerte cerebral. La fortaleza de su corazón le permitió resistir hasta ayer, cuando el mismo dijo basta.

Así quedó el exterior del 128 de Iglesias.

El accidente

Pergaminense de nacimiento pero afincado en Charata, Chaco, desde 2002, Iglesias venía de familia fierrera (abuelo, padre y primo fueron pilotos). Y una mezcla de fatalidad y negligencia se llevaron su vida, ya que sufrió graves heridas luego de que su Fiat 128 se prendiera fuego durante un entrenamiento en el autódromo Yaco Guarnieri de Resistencia. El piloto estuvo al menos cinco minutos en el auto, hasta que fue socorrido por otro piloto y su hermano, quien terminó rescatándolo.

Lo grave del asunto es que "los bomberos no tenían tabla, no tenían oxígeno, no tenían ambulancia. Lo que tenían de ambulancia era un utilitario al que le habían puesto sirena arriba, y no tenía equipamiento", contó su hermano Manuel.

Escalofriante imagen del habitáculo, consumido por las llamas.

Sanciones de por vida

Si bien la vida de Iglesias es irrecuperable, lo destacable es que, 10 días después del accidente, la Federación Chaqueña de Automovilismo sancionó duramente no sólo a APAC, sino a todos sus dirigentes y a los comisarios deportivos. A APAC se le prohibe por 5 años para organizar eventos relacionados al deporte motor, además de tener que pagar una multa de 1.000.000 de pesos.

Además, se suspendió de por vida a toda la comisión directiva de la entidad, comenzando por el presidente Alberto Schiffo, y a otros ocho integrantes. Por último, el comisario deportivo Guillermo Galassi y el comisario deportivo adjunto, Juan Mario Fernández no podrán garantizar y/o supervisar el desarrollo de actividades automovilísticas deportivas por el plazo de 10 años.

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