Entre Ríos es una provincia que nos permite a los porteños tener siempre a mano unos días de descanso y pesca, permitiéndonos inclusive elegir destinos tanto en el corredor del Río Paraná como del Río Uruguay.

Uno de esos puntos es Colón, un lugar para darnos un gustito en familia disfrutando de playas y termas envueltos en su singular belleza.

Está ubicada a 320 kilómetros de Buenos Aires y nos da la ventaja de poder llegar a ella en micros de línea si no tenemos vehículo propio.

Combinar un fin de semana largo con la pesca nos multiplica las oportunidades de lograr nuestro codiciado pez, por eso nuestro amigo Juan Carlos Iamarino pudo elegir el día ideal para dar con dorados y tarariras en la misma jornada.

Embarco en la bajada municipal, (en la cual no es necesario abonar algún arancel) acompañado por el guía Alejandro Viollaz en busca de las vertiginosas correderas que formaba el río, ya que al estar en casi 2 metros promedio el agua con su rápido paso entre escalones se estaba oxigenando plenamente provocando el apetito de los dorados, que dicho sea de paso no se hicieron esperar.

La pesca fue en movimiento y haciendo bait cast contra los accidentes que formaban los troncos, ramas y palos sobre la costa, allí acechaba el tigre de los ríos atacando imitaciones de mojarras, y las “bananas” de distintos colores, y aunque probaron varias zonas la caída del Banco del Carabayo fue la que dio todas las satisfacciones en un rato. Allí se formaba un rápido paso de agua entre distintos niveles dándoles el campo perfecto a un grupo de dorados quienes en conjunto se dedicaban a atormentar un cardumen de sardinas que parecían haber aprendido a volar con tal de estar al alcance de esas mandíbulas.

Usaron equipos convencionales, cañas de bait cast 12 y 18 libras con multifilamento del 25 y líder de 40 libras, los señuelos que más aceptación tuvieron fueron las Mojarras NG de paleta corazón, y Bananas de Don KB de paleta 1 entre otras. Los arroyos por su parte dieron tarariras, ya toman los engaños aunque no se deciden del todo por la mordida final, o sea atacan y a veces errándole al objetivo, los que saben afirman que no están del todo óptimas y que es solo cuestión de días que estén a pleno. La boga de apoco ya está moviéndose, hay portes medianos por ahora pero se espera con mas temperatura lograr mejores tamaños, toma miñocas, maíz y trocitos de corazón preferentemente.

Su historia comienza con los colonos que provenían de los cantones suizos y que se asentaron en Colonia San José, adonde arribaron tras desembarcar en 1857 en la Calera del Espiro, actual desplazamiento portuario de Colón. Dedicados casi exclusivamente a la actividad agrícola ganadera, fueron acercándose al puerto para comercializar sus productos y eso llevó a que el 12 de abril de 1863, el gobernador Justo José de Urquiza colocara la piedra fundamental de la ciudad en las inmediaciones de la Calera.

Los dorados estuvieron presentes y de todos los tamaños.

Siembra en San Luis

María Julia Veinticinco, sub gerenta de Piscicultura de San Luis Agua, encargada de la estación de Río Grande, junto a su equipo logró multiplicar, en tiempo récord, gran cantidad de pejerreyes: de 200 reproductores, obtuvieron 25 mil larvas que ahora deben crecer.

Esta estación está alimentada por aguas del dique Antonio Esteban Agüero ofreciéndole a estos peces las mejores condiciones para su reproducción. Los primeros pasos que dio el proyecto en noviembre de 2020, fueron encaminados a la puesta a punto de las instalaciones, que estaban muy abandonadas y deterioradas, pero fueron reinauguradas en marzo de este año tras una fuerte inversión. Mientras tanto, el grupo de trabajo se ocupó de visitar otras estaciones que sirvieran de ejemplo. “Fuimos a la de Chascomús, que es pionera en la Argentina, pero las condiciones del agua son muy diferentes, conto Veinticinco a eldiariodelarepublica.com".

Las tarariras van entrando en temperatura en Río Uruguay.

Menos accesos a los ríos de Rio Negro y Neuquén

“Con el nuevo Código, 400 mil hectáreas que eran de dominio público pasaron a ser propiedad de los ribereños, ellos tienen derecho a no dejar pasar, a construir a metros de los cursos de agua y lamentablemente para los pescadores y los más humildes que no accedemos a tomar vacaciones en otro lado, el paso está prohibido”, declaró Ángel González, de la Asociación por el Libre Acceso a Costas de Ríos y Lagos “Cristian González” alguien que sabe lo que son los aprietes en las costas.

Lo supo cuando su hijo, un el año 2006, fue asesinado por pescar en el Río El Quilquihue en San Martín de Los Andes. Cada vez más tranqueras impiden el paso a los lagos, ríos y se vuelven a pedir reglas claras, legislación, control y soluciones. A principio de este mes, comenzó la temporada de pesca y para dar dimensión, en Neuquén en menos de una semana, la dirección provincial de Áreas Naturales Protegidas otorgó 10 mil permisos.

“Lo que vemos los pescadores es que un acceso prohibido, con un río público, es un río privado, porque nadie puede llegar. Muchos lugares a los que iban miles de pescadores como Limay Medio, cada vez tienen menos accesos”, dijo Daniel Valls, integrante de la Asociación de pesca con mosca de Neuquén. Las denuncias son gravísimas y se detallan en una extensa nota publicada en Rionegro.com.ar

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