Juan Manuel Lugones, secretario ejecutivo de la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide), anunció que “hubo amenaza de bomba” que pudo haber demorado el inicio del encuentro Lanús-River, aunque inmediatamente admitió que el estadio Néstor Díaz Pérez “ya está habilitado” para el ingreso de los espectadores. 
“Hubo un llamado por amenaza de bomba al 911. Pero luego de hacer las revisiones pertinentes se decidió habilitar el estadio y la gente ya está ingresando al estadio”, sostuvo el funcionario provincial, en improvisada conferencia de prensa. 

La Dirección de Explosivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires examinó minuciosamente las instalaciones del estadio y no halló explosivo alguno. Por eso se dio el visto bueno para que los simpatizantes de Lanús ingresen a la cancha. 
Lugones confesó que algo similar a lo ocurrido hoy pasó el domingo pasado con “el partido Racing-Huracán. Sólo que no lo dimos a conocer pero hicimos un protocolo parecido”, dijo. 

El funcionario comentó que los responsables de estas amenazas “generan esta situación para crear confusión” y recordó que dos semanas atrás, “en otra jurisdicción”, también hubo un llamado por un presunto explosivo colocado en el estadio Tomás A. Ducó de Parque de los Patricios que demoró el inicio del cotejo entre Huracán y River, por la decimotercera fecha de la Superliga.