Hace unos meses, San Miguel era todo alegría. Ahora es “locura”... En la práctica del viernes, un grupo de barras ingresó a los tiros y exigiendo más actitud a los jugadores. El plantel estaba realizando el ensayo de fútbol en el estadio Malvinas Argentinas cuando, de repente, irrumpieron los barras encabezados por Lito (según testimonios de algunos presentes) y se escucharon algunos disparos.

Se detuvo el entrenamiento, los inadaptados exigieron que se retirara la gente y los periodistas que estaban mirando lo que pasaba y les pidieron a los jugadores que se reunieran en el círculo central.

La tensión iba en aumento y dominó la escena en un comienzo, y uno de los barras tomó la palabra para expresar, en forma enérgica, el descontento por los últimos resultados y reclamó más actitud y triunfos en lo inmediato. Más allá de que se escucharon disparos antes del ingreso, en ningún momento los barras exhibieron armas de fuego delante de los futbolistas. Pero el mal momento lo pasó el plantel del Trueno Verde, por la “apretada”.

San Miguel no está teniendo una buena campaña en el Torneo de la Primera B Metropolitana y viene de quedarse sin técnico ya que el pasado lunes renunció Fabián Zermatten luego de la derrota ante Atlanta por 2 a 0 mientras que tiene una racha negativa de seis partidos sin triunfos (dos empates, cuatr. derrotas) y está cerca de la zona de descenso.

A raíz de esta situación, trascendió que la Aprevide (Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte) podría suspender la cancha de San Miguel, por lo cual el partido ante el Deportivo Español cambiaría de escenario.

La Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte busca reunir elementos para identificar a los autores del hecho y denunciarlo, para evitar que concurran a espectáculos deportivos. 

Como el plantel de San Miguel no realizó la denuncia, el organismo de Juan Manuel Lugones evalúa efectuarla en base a diversos informes periodísticos que dan cuenta del hecho, tal como ocurriera con el apriete de “Bebote” Álvarez a Ariel Holan. 

Sin embargo, la única forma de que la causa continúe adelante es que algún futbolista del “Trueno Verde” reconozca el episodio.