Finalizada la primera Superliga de la historia, empieza a regir el nuevo formato del reparto del dinero de los derechos de televisión. Después de muchas idas y vueltas, controversias y polémicas, el mismo quedó establecido en las últimas semanas. La suma total a distribuir entre los clubes asciende a $ 2.327.000.000, ya descontados los porcentajes correspondientes a AFA, a la AFIP y a los gastos administrativos.

Desde un principio quedó establecido que la mitad de ese monto se repartiría entre todos los clubes en partes iguales, esto es 44.750.000 pesos para cada uno (incluidos los dos que llegan desde la B Nacional). Un 25% de la otra mitad se dividirá por mérito deportivo, es decir, de mayor a menor según la ubicación en la tabla del torneo que acaba de finalizar, con un plus para el campeón (un puesto más arriba o más abajo, por ejemplo, significa poco más de 1.000.000 de pesos de diferencia).

Y finalmente, el 25% restante fue el que generó mayores discusiones. Descartado al menos por esta temporada que se reparta el dinero por el ráting de cada equipo, que era lo ya estipulado (por lo complejo de la medición, sobre todo en el interior), se decidió aplicar un criterio "histórico".

Aunque claro, se dieron debates muy subidos de tono y el criterio utilizado nunca quedó claro: se decidió "premiar" la cantidad de años en Primera sólo desde 1986 y no desde allí hacia atrás. También se ponderaron los títulos nacionales e internacionales, aunque dándole un "puntaje" mucho menor a los de la era amateur.

Si bien la brecha entre los poderosos y el resto se achicó un poco, el reparto sigue beneficiando a los más grandes, que mientras más cobren, seguirán siendo los que más torneos ganen. La discusión, por supuesto, promete repetirse a fin de la siguiente temporada.