Por Flavio Giai 
@flaviogiai 
ENVIADO ESPECIAL A RUSIA 

Un sueño, un desafío, una locura En aquellas fechas de Eliminatorias en las que el seleccionado argentino parecía perder su pasaje al Mundial, a Santiago Reale se le ocurrió gritar a los cuatro vientos: “Si clasificamos, me voy en bicicleta a Rusia”. Y gracias a la soberbia actuación de  Lionel Messi en tierras ecuatorianas, debió cumplir con la promesa.

Nacido hace 37 años en Puerto Madryn, Chubut, este aventurero de alma equipó su bici con lo indispensable para afrontar semejante travesía: una bolsa de dormir, una tienda para acampar, utensilios de cocina -el mate y la pava, infaltables-, un equipo fotográfico para documentar sus vivencias y... ¡un ejemplar del Diario Crónica! Claro que no es uno cualquiera, sino el de la consagración de la albiceleste en el Mundial de 1978.

“Cuando lo vi guardado en casa, me emocioné. Y pensé: ‘esto tiene que traerle suerte a la selección. Así que decidí llevarlo conmigo, como una cábala”. A pesar de las dificultades que encontró en su camino, Reale llegó sano y salvo hasta Moscú. Y ahora va por la Copa. Con su amuleto bien guardado en la bici.

-¿Cómo arrancó tu viaje?
-Armé la bici en Puerto Madryn. La pinté y le puse “La Capitana”, en honor a Messi. Viajé en avión a Barcelona y ahí la preparé durante diez días. Nunca me había subido a una bici con carga. Con todas las cosas que llevo, pesa 45 kilos. De Barcelona me fui para Suiza. Ese primer mes fue muy duro, porque tuve que pedalear en subida, por Los Alpes. Después pasé por Alemania, Austria, República Checa, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia, hasta cruzar a Rusia por San Petersburgo.

-¿Cuántos kilómetros hiciste?
-En total fueron 4.000, durante casi tres meses y en 12 países distintos. Los dos primeros meses estuve sólo, pero después me encontré con Facundo, otro argentino que se unió al viaje, también en bicicleta.

-Imagino que viviste situaciones complicadas a lo largo del viaje...
-Muchas. Me enfermé, se me rompió la bici... Me acuerdo de una anécdota. En Lituania veníamos de tres días de pedaleo. Llegamos a un supermercado y cuando salimos nos estaban esperando dos patrulleros, con seis policías. Pidieron documentos y pasaportes. El tiempo pasaba y no nos decían nada. Hasta que llegó la mujer que nos hospedaba, que sabía inglés, y les explicó que éramos argentinos. Los policías pensaban que éramos refugiados. Fue un muy mal trago. Pero también hubo muchas cosas gratificantes. Por ejemplo, en Polonia nos agarró una tormenta terrible. Vimos una casa y fuimos para allá. Le pedimos a la gente que nos dejara acampar en su patio, pero nos invitaron a pasar la noche en la casa y hasta nos dieron de comer. A la mañana siguiente había venido todo el pueblo a vernos. Nos hicieron una torta para que sigamos viaje bien cargados de energía. Esas son cosas impagables.

-¿Este es tu primer Mundial?
-Sí. No pude estar en Brasil y no sé si se dará la oportunidad de viajar a Qatar, que está muy lejos.

-Ya cumpliste la promesa de llegar a Rusia en bicicleta.¿Qué harías si Argentina sale campeón?
-¡Me vuelvo también en bicicleta!