Por Nahuel Ventura 
Fotografo del Diario Crónica 

Faltaban cinco minutos para terminar el partido y yo estaba ubicado detrás del arco de Ballester. Como el partido estaba caliente, en ese instante me corrí para el sector del mediocampo porque presumía que podían generarse incidentes. Justo en ese momento hizo el gol del descuento Ballester y a los dos minutos terminó el partido.

Inmediatamente, los jugadores de Victoriano Arenas y el cuerpo técnico se dirigieron a la mitad de cancha para celebrar el triunfo. Fue ahí cuando observo a los jugadores de Ballester que salieron corriendo para buscar a sus rivales y se armó un gran revuelo, con empujones, y volaron varios golpes de puño.

En esa lamentable agresión, le pegaron una fuerte trompada a mi papá, que cayó inmediatamente al piso y fue ahí cuando veo al jugador con la camiseta número 7 de Ballester (Marengo) que le empieza a pegar patadas, sin que mi viejo pudiera defenderse. En ese momento, me meto en el tumulto para separar y empujo a ese futbolista que le pegó a mi papá.

Y ese mismo jugador me respondió con una fuerte patada, con sus botines, que me impactaron en el muslo izquierdo. Enseguida, la gente que estaba ahí presente nos separó y calmó los ánimos. La verdad que fue muy triste lo que pasó. También hay que destacar que la gente de Ballester se la pasó tirándoles de todo a los jugadores suplentes de Victoriano que hacían la entrada en calor. Espero que este tipo de hechos no vuelva a ocurrir.