En la noche que se conmemoraron 44 años de la primera Copa Intercontinental, el calendario determinó que Independiente juegue el partido más importante de los últimos siete años. En una época de escasez de títulos, el Rojo se encuentra en la Sudamericana porque es la prioridad, no sólo porque lo permite clasificar a la Copa Libertadores, sino también porque vuelve a jugar una final de un torneo continental después de 7 años y con todo lo que eso significa.

Y a pesar del sufrimiento que debió atravesar en los últimos pasajes del partido complicado, sacó a relucir esa mística copera para conseguir el soñado pasaje a la final.

Independiente jugó un primer tiempo extraordinario, frente a un rival que salió a defender la mínima ventaja obtenida en Paraguay. Con paciencia desde el arranque estuvo a la altura de las circunstancias, especialmente porque en los últimos meses se le había reprochado la poca efectividad que tuvo.

Y en esta etapa inicial se caracterizó justamente por tener el 100 por ciento de esa efectividad. Llegó en tres oportunidades y convirtió los tres goles. En apenas dos minutos sacó la ventaja de dos goles. Barco, de penal -clara falta de Alcaraz a Bustos- y 60 segundos después Gigliotti, que se sacó la mufa, pusieron en ventaja al Rojo, que poco después tuvo que soportar el descuento de Libertad, tras una acción con tres cabezazos en el área y la definición de Lucena.

Y aquí hay que destacar que el Diablo tuvo la capacidad de reponerse, algo que le fue siempre difícil en los últimos tiempos y a la media hora de juego volvió a aparecer el Puma Gigliotti, para anotar el tercer luego de un centro de Silva. Las asociaciones fueron una constante en el mediocampo. Sánchez Miño estuvo muy participativo, lo mismo que Meza, quien mostró desequilibrante, ya que estaba en deuda con el hincha. Y se fue al descanso con una merecida ventaja, que ya le permitía conseguir el pasaporte a la final.

Bajó el nivel

En el complemento, Independiente cambió la postura, pasó de ser un equipo agresivo y ambicioso, a cuidar la ventaja obtenida de entrada. Por momento sufrió, resignó mucho el ataque, pero le salió bien, a pesar de que Libertad contó con varias situaciones para lograr un nuevo descuento. El Infierno está encantador y los hinchas disfrutan y se ilusionan.

Síntesis

Independiente: Martín Campaña; Fabricio Bustos, Alan Franco, Gastón Silva y Nicolás Tagliafico; Diego Rodríguez y Juan Sánchez Miño; Martín Benítez, Maximiliano Meza y Ezequiel Barco, Emanuel Gigliotti. DT: Ariel Holan.
 
Libertad: Rodrigo Muñoz; Luis Cardozo, Antolín Alcaraz, Paulo Da Silva y Salustiano Candia; Alan Benítez, Sergio Aquino, Ángel Cardozo Lucena y Jesús Medina; Jorge Recalde y Santiago Salcedo. DT: Fernando Jubero.

Goles: en el primer tiempo: 17m. Barco (I), de tiro penal, 18m. Gigliotti (I), 24m. Cardozo Lucena (L) y 31m. Gigliotti (I).
Cambios: 13m. Nicolás Domingo por Martín Benítez (I), 21m. Fernando Amorebieta por Rodríguez (I), 34m. Wilson Leiva por Alan Benítez (L), 43m. Iván Ramírez por Aquino (L) y Lucas Albertengo por Barco (I).
Amonestados: Rodríguez (I). Luis Cardozo (L).
Cancha: independiente.
 
 
 

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