Cuando Maxi Meza cayó en el área de Flamengo y Wilmar Roldán sancionó el penal, todos los jugadores locales se le fueron encima al árbitro, exigiendo que recurriera al VAR porque, según ellos, no había falta. Y el colombiano así lo hizo. Hubo incertidumbre durante algunos segundos, pero cuando le llegó la comunicación, Roldán volvió a marcar el punto del penal.

El fallo, entonces, fue ratificado por el uruguayo Daniel Federczuk, encargado de revisar las jugadas por televisión y avisarle al juez principal. Así como en la semi de la Libertadores tuvo polémicas intervenciones en Lanús - River, esta vez el VAR terminó ayudando al Rojo.