Los grandes futbolistas no sólo marcan la diferencia por su jerarquía, sino también por sobresalir en momentos extremos. En muchos casos los protagonistas se amedrentan cuando afrontan situaciones estresantes, tales como jugar a cancha llena, patear un penal en un tramo caliente o afrontar un encuentro decisivo para ganar un título.

El domingo por la noche, por citar un ejemplo, Lautaro Martínez saltó al Cilindro sabiendo que se encontraba “bajo presión”, no sólo porque en un palco estaba Jorge Sampaoli, sino también porque el director deportivo de Inter había llegado al país por el simple hecho de seguirlo de cerca.

Y lejos de apichonarse, el Toro mostró su versión más auspiciosa desde que llegó a Primera: marcó tres goles, se llevó la pelota y dejó anonadado a las dos figuras internacionales que fueron sólo por él. Por este motivo, el delantero vive horas trascendentales de cara al futuro inmediato, debido a que ganó mucha consideración pensando en el Mundial de Rusia y que el Neroazzurro decidió poner el pie en el acelerador para llevarse a la joya del fútbol argentino.

Después del compromiso ante el Globo, Piero Ausilio (hombre fuerte de Inter) cenó con los dirigentes de la Academia. Ese acto protocolar no alcanzó y el lunes volvieron a mantener un ameno contacto. La insistencia se debe a que Martínez ya acordó un contrato por cinco años y sólo resta el visto bueno de ambos clubes.

A priori, desde el Viejo Continente están dispuesto a pagar 16 millones de euros netos, que podrían convertirse en 20 si es que el joven cumple una serie de objetivos estipulados. Esa jugosa oferta genera mucha expectativa en la CD, que solamente se encuentra en desacuerdo en los términos vinculados al tiempo de partida: Inter pretende llevárselo en junio, mientras que Racing hace fuerza para tenerlo hasta fin de año.