Por Ricardo Filighera 
@rfilighera 

Hace 48 años en La Bombonera. El recuerdo fatídico de aquel partido permanece arraigado en nuestras retinas y uno lo quiere expulsar como esas huellas que sólo dejan en el territorio recorrido el sabor amargo de una frustración que nos sigue doliendo más del tiempo y la distancia. El seleccionado argentino empataba 2-2 con su similar de Perú y no clasificaba para el Mundial de México 70.

Quien escribe estas líneas contaba en aquel entonces con 12 años y junto a mi viejo Norberto Filighera (periodista de larga trayectoria en los diarios El Mundo y Crónica) seguíamos las acciones de aquella dura jornada por la pantalla televisiva. El técnico era Adolfo Pedernera pero durante ese año habían pasado, tal como registran las crónicas de ese momento, Humberto Maschio y José Minella.

El país estaba en las manos del dictador Juan Carlos Onganía y la AFA, terrible alegoría del destino, era también un verdadero caos. Sin embargo, el héroe que no pudo ser de aquella jornada fue el petiso Alberto “Toscano” Rendo. Ingresó en el segundo tiempo, puso su estilo de gambeta, de habilidad y prestancia en la cancha de Boca y, en el último suspiro, en el minuto final del encuentro, convirtió un golazo, digno de figurar en la página de oro de nuestro seleccionado mayor.

Aquella jugada endiablada del inolvidable “Toscano” dejando a varios rivales en el camino y colocándola a un costado del arquero Rubiños fue sin duda una joyita que merece, más allá de la evocación aciaga de esa tarde, una suerte de merecido tributo a un jugador que brilló en nuestras canchas sin el bombo del impacto mediático.