Grita media Avellaneda. Volvió el Rey de Copas. Independiente se hizo fuerte en Río de Janeiro y se consagró campeón de la Copa Sudamericana al empatar 1-1 ante Flamengo. En una noche consagratoria para el elenco de Ariel Holan, los hinchas se hicieron sentir en pleno Maracaná.

Desde temprano, los simpatizantes del Rojo empezaron a llegar al estadio con el sueño de volver a gritar campeón, luego de 7 años. Afuera de la cancha, se podía ver una marea roja dedicándole cánticos al clásico rival y con un solo mensaje, pensando en la final ante el conjunto brasileño: “Para ser campeón hay que ganar”.

El hincha del conjunto de Avellaneda quería recordar las hazañas anteriores y escribir otra página dorada en la historia del club.

Desahogo diabólico
En pleno partido, la gente no dejó de alentar en todo momento, aún en los tramos más difíciles del partido, cuando Flamengo se puso en ventaja, y se hicieron sentir en un clima hostil, como el que presentó la noche de Río de Janeiro. Y cuando llegó la consagración, los hinchas explotaron de alegría en el Maracaná, que se tiño todo de rojo, ante la decepción de los torcedores brasileños.

En un estadio icónico del fútbol mundial, los hinchas del Rojo se quedaron a ver a los héroes de la noche, que levantaron la Copa Sudamericana, por segunda vez en la historia de Independiente, y dio la vuelta en el Maracaná, como aquella noche hace 22 años, ante el mismo rival, por la Supercopa.

Ciudad roja
Pero la alegría no sólo fue en el lugar de la consagración, sino que se sintió en el espacio natural del Rojo. En Avellaneda, segundos después de que terminó el encuentro, la fiesta atacó las inmediaciones del Libertadores de América y de la sede social en avenida Mitre. Las calles se inundaron de hinchas del Rojo, que festejaron la obtención de un nuevo título. “Es para Racing que lo mira por TV” y “Quiero ganar la Copa Libertadores”, fueron los cánticos que resonaron en toda la ciudad.

En tanto que otros hinchas de Independiente optaron por acercarse al Obelisco para festejar la Copa obtenida. Minutos después de que terminó el encuentro en Brasil, se dirigieron hacia el símbolo porteño y celebraron hasta altas horas de la madrugada. En honor a la Copa obtenida, el obelisco se visitó de rojo. A su vez, varias ciudades del interior del país también tuvieron el festejo del diablo.