Por Diego Rodia 
@drodia1971 

"Lo quiso cagar a trompadas”. Un allegado al plantel de Independiente que estuvo en el Defensores del Chaco fue testigo, no sólo del descalificador codazo de Luis Caballero en el rostro de Fernando Amorebieta, sino también de las horas desesperadas del defensor en tierras paraguayas, intentando tomarse desquite del atacante de Nacional.

La acción del punta guaraní fue desleal, como penosa la actitud del árbitro uruguayo Leodan González, quien sancionó tiro libre para el bando agresor. Amorebieta se retorció del dolor en medio de un charco de sangre y tras la atención médica salió del campo lanzando duros epítetos contra el número 23 de Nacional.

El Vasco, que sufrió un “traumatismo nasofacial, que le produjo la fractura del hueso propio de la nariz y dos heridas cortantes”, aguardó en su vestuario. Y justo cuando Ariel Holan y sus dirigidos se disponían a ingresar a ese camarín para el descanso, vieron salir disparado al zaguero, con deseos de tener una vez más, cara a cara, a Caballero.

Algunos colaboradores del DT, que venían atrás, lograron controlarlo con demasiado esfuerzo mientras Amorebieta gritaba: “Suéltenme que lo mato”. De más está decir que el jugador tuvo marca personal hasta la salida del país. Aparentemente, la revancha no será caldeada, porque Nacional vendrá a Avellaneda con suplentes, consciente de que en la Copa ya no hay nada que hacer y que lo más importante es el torneo local, que lo encuentra peleando por no descender.

En tanto, el parate de Amorebieta es incierto. Puede ser de dos semanas, si es que se adapta a la máscara especial que le colocarán. A la revancha con Nacional no llega. Aunque si tuviera chances, sería difícil que se cruce con Caballero.