El delantero de Lanús José Sand, autor de los dos primeros goles de su equipo en la remontada que los llevó a la final de la Copa Libertadores al vencer 4 a 2 a River Plate, confesó. que tuvo “miedo de errar el penal” que significó el cuarto tanto y la clasificación granate y por eso le cedió la ejecución al uruguayo Alejandro Silva.


En tanto el presidente de Lanús, Nicolás Russo, fue contundente cuando le comentaron que el técnico riverplatense Marcelo Gallardo y algunos allegados se habían quejado de que la aplicación del VAR los había perjudicado. "Que se vayan a llorar a la iglesia. Desde cuando River se queja de un partido con Lanús" remarcó el titular ’granate’.


Mientras que muy cerca suyo el Pepe siguió disparando también con munición gruesa después de reconocer sus temores. “Todos querían que pase River. A nosotros nos dio fuerzas que nos dieran por muertos antes de jugar. En la semana muchos riverplatenses me cargaron feo, y hasta cornudo me dijeron. Para todos ellos, un beso enorme”, ironizó.

"Tenía miedo de patear el penal y por eso se lo dejé a Alejandro. Estaba un poco nervioso y él cuando practicamos en la semana no falló”, admitió. "En River estuve mucho tiempo y tener los botines azules y amarillos no tiene nada que ver, porque los uso siempre. Cuando nos pusimos 2 a 2 me dí cuenta que los jugadores de ellos estaban golpeados y podíamos darlo vuelta”, destacó.


Y finalmente corrigió a los periodistas cuando le sugirieron que Gremio, de Brasil, será el rival en la final. “Ahora todos dan por ganador a los brasileños y ese es un error. Esperemos a que jueguen con Barcelona a ver que pasa, aunque haya ganado 3-0 en la ida”, concluyó. Y precisamente Silva y Lautaro Acosta, los otros dos goleadores ’granates’, resaltaron que la virtud de Lanús fue que “nunca se perdió la fe”, según apuntó el Laucha, “y que el equipo jamás se dio por vencido y, como siempre, se hizo fuerte de local”, completó el uruguayo.