Por Guillermo Pisapia
@GuillePisapia

Se lo escucha entero. Con ganas de no bajar los brazos y seguir dando pelea hasta las últimas consecuencias. Detenido en el penal de Azul desde hace casi tres años, Alan Schlenker, a la hora de hablar con Crónica, tras comunicarse telefónicamente, se muestra firme en sus respuestas.

El ex jefe de la barra brava de River, Los Borrachos del Tablón, fue condenado a prisión perpetua por haber sido el instigador del crimen de Gonzalo Acro, asesinado a la salida de un gimnasio en Villa Urquiza en 2007. Y, previamente, había recibido una pena de 12 años por el homicidio de un dealer en Munro. Su situación es bastante complicada, aunque no pierde la esperanza de obtener su libertad y le apunta duramente a la justicia argentina.

“Estar preso es un infierno. Me condenaron injustamente sin pruebas, violando todas las garantías constitucionales, los principios de inocencia, en dos causas escandalosas y que fueron impulsadas por la misma mafia de River, que puso a trabajar al mismo abogado querellante, en los dos crímenes que se me imputan. Más grosero, imposible”, sostuvo Alan.

Además de estudiar la carrera de derecho, es el coordinador de la huerta e incentiva a los presos para que hagan algo productivo para la sociedad, le apuntó duramente a la justicia argentina: “Casación ya ratificó la condena, pero la Corte Suprema no leyó el recurso. Parece que está muy ocupada en resolverles y en regalarles el 2x1 a los genocidas. En cambio, en una condena a perpetua, sin pruebas y violando media Constitución, no tuvieron tiempo para leerla. La mafia judicial es la peor de Argentina. Me rechazaron el recurso por inadmisible. Ya denuncié al Estado argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington. Las instancias hasta acá se terminaron. Ahora hay que esperar y ver si intiman al Estado argentino y asume el error. Tengo muchísima fe en que van a leer mi recurso y lo van a revocar”.

-Te culpan por ser el instigador en el asesinato de Gonzalo Acro, ¿vos dónde estabas ese día?

-"Está probado en la causa que el autor del asesinato fue el Colo Ariel Luna. En la batalla del playón, Gonzalo Acro le había cortado el cuello al Urco Verón, compadre del Colo Luna y también de la banda de Palermo. Después de ese ataque, el Urco, que estuvo cerca de morirse, se reunió con el Colo Luna, y a Adrián Rosseau (otro famoso barra) le pidieron una indemnización de 50.000 dólares o si no, se iban a encargar de Acro. No les quiso pagar y los de Palermo lo emboscaron cerca de un gimnasio en Villa Urquiza.

Eso está probado por los cruces telefónicos de Nextel. A mí me metieron una instigación por “telepatía”. Yo no tengo ninguna llamada con el Colo Luna y a mí me habían acusado por insistentes llamadas telefónicas con Luna. Y no tengo ninguna llamada. Yo me defendí por ese hecho. Cuando leo la condena, el Tribunal cambió todo.

Los tres jueces dijeron que las llamadas no eran tan importantes y que yo lo había instigado, no la noche del hecho, sino la anterior, en una pizzería de Belgrano, a cinco cuadras de mi casa. Luna jamás asistió a esa pizzería y tampoco la conoce. Fue todo un invento y se armó cuando ya no tenía chances de defenderme. Y así me condenaron a perpetua".


-Entonces fue todo armado...

-"Claro, todo armado. De los 300 testigos que pasaron por la causa, ninguno dijo que yo fui el instigador del asesinato de Acro. Todo está en la imaginación del Tribunal. Es terrible".

-¿Te considerás un preso político?

-"Absolutamente. Soy un preso político. Me condenaron en dos causas armadas por las misma personas, la misma organización mafiosa y nadie analizó mi descargo. Todo esto empezó cuando yo decidí enfrentarme con José María Aguilar, presidente por aquel entonces de River. Toda mi vida fui de clase media, trabajé y estudié. Y nunca necesité vivir de River. Cuando vi que Aguilar le estaba haciendo daño al club y un grupo dejó de ser de la barra para pasar a apoyarlo, fue ahí que se produjo un quiebre. Por haberlo enfrentado, me inventaron todo lo que me inventaron. Han contratado abogados y comprado jueces para sacarme del camino". 

-¿Entonces Aguilar fue el principal responsable de que hoy estés detenido?

-"Aguilar maneja a la justicia. La justicia es la peor mafia que tenemos. En su momento, Aguilar, con muchísimo poder, durmió las causas en contra y me armó a mí dos causas, impulsadas por los mismos acusadores. Además de lo de Acro, en la otra causa, cuando la Cámara de Apelaciones me dictó el sobreseimiento, fui al juzgado de instrucción número 4, para declarar en calidad de testigo, ya que tenía pruebas para presentar en contra de Aguilar y toda esta organización mafiosa que saqueó River.

Si llegaba a declarar en esas causas, Aguilar, Israel y compañía iban a ir presos por mucho tiempo. Sin embargo, casualmente no me quisieron recibir. Y paralelamente me buscaron un crimen impune de 2001, me plantaron una testigo y me llevaron preso por un crimen que no cometí, condenándome a 12 años de prisión en esa causa".

"La barra es un desastre", reconoció Alan.

 

A pesar de encontrarse completamente desvinculado de la barra de River, Schlenker está atento a todo lo que se vive en el mundo Millonario, tanto en lo futbolístico como lo que sucede en las tribunas. Y a la hora de referirse a los que ahora la “copan”, como los principales integrantes de la hinchada, fue durísimo y disparó con munición gruesa.

“Los hinchas que manejan ahora la barra son un desastre, la gente que va a la tribuna se queja porque les viven robando, no los cuidan. Volvieron los pungas a la tribuna. En todos los años, bajo mi gestión al frente de la barra, de local, en el Monumental no hubo nunca ningún incidente. Todo era fiesta, bombos canciones, fuegos artificiales, folklore. Además montaron un negocio de reventa en complicidad con la dirigencia y la policía.

De visitante, nosotros cuidábamos a la gente, éramos los primeros en llegar, los últimos en irse y si nos venían a provocar nos peleábamos. Siempre me definí como un peleador, no éramos violentos, ni queríamos hacer quilombos porque sí. Si nos venían a buscar, me sacaba el cinturón y me peleaba. Nunca tenía en mi poder armas. Siempre era en defensa propia y en defensa de la gente, cada vez que jugábamos de visitante.

Todas las hinchadas siempre tuvieron problemas jugando afuera. Y siguió apuntándole a la actual conducción de la barra Millonaria: “tienen montado, como ya se sabe, por escuchas que ya fueron denunciadas, un gran negocio de reventa ilícita de entradas junto a dirigentes y policías. Todos ya fueron procesados por los justicia. Por eso, la gente que maneja ahora la barra hace muy mal las cosas y no defiende al verdadero hincha”
, sentenció.

“Quería seguir los pasos de Gámez", aclara en relación a su futuro.

Antes de quedar detenido, la idea de Alan Schlenker era abandonar el liderazgo de la barra del Millonario, para seguir vinculado al club como dirigente. Y recordó que “en 2007 estaba armando una agrupación que se llamaba ‘ River corazón’ para ser dirigente, pero la organización mafiosa, a cargo de Aguilar me sacó del camino y me metieron preso. Mi idea era dejar la popular, era un ciclo terminado el de la hinchada y quería seguir los pasos de Raúl Gámez, quien fue el jefe de la barra de Vélez durante muchos años y después pasó a ser uno de los presidente de los clubes más reconocidos y distinguidos de la historia del fútbol argentino, en la época que ganaron todo a nivel e internacional”.